Qué es la educación inclusiva y cómo impulsarla con las TIC

Ester Castejón, profesora del máster Universitario en Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje.

La atención que se da desde los centros educativos a los estudiantes con más dificultades es un tema recurrente que ocupa y preocupa a profesorado, expertos y administración. Para universalizar y personalizar el aprendizaje, los profesores hemos utilizado herramientas muy diversas y, desde la introducción de las TIC en el ámbito educativo, muchas están vinculadas con el ámbito digital. Seleccionar la herramienta más adecuada no es fácil, porque el uso de la tecnología no tiene efectos mágicos para avanzar hacia la escuela inclusiva. Por lo tanto, hay que trabajar por lo menos en dos ámbitos:

  • Compartir criterios sobre aplicación de prácticas inclusivas.
  • Apoyarnos en herramientas TIC, excelentes aliadas de este proceso.

Desde los centros educativos ya no se focaliza la mirada sólo en lo que tienen los alumnos. La experiencia docente pone de manifiesto que todos los estudiantes llegan al centro con necesidades educativas particulares. A medida que se les conoce y sus capacidades, resulta más evidente que la etiqueta de ‘especial’ no está muy definida. La frontera entre lo que se considera ordinario y lo que se valora como especial puede ser más o menos clara, según la mirada del observador, el contexto, el desarrollo del alumno, etc.

Las barreras al aprendizaje y la participación a menudo surgen de la interacción entre los estudiantes y sus contextos. Hay que buscar una explicación de las dificultades amplia y contextual, y no sólo centrada en el déficit. Esto puede dar la impresión de que complica la tarea educativa. Evidentemente, parece más sencillo dar una respuesta focalizada a un problema concreto o aplicar un protocolo, que cambiar la dinámica de un grupo o generar materiales de aprendizaje con un diseño lo suficientemente flexible para adaptarse a cada circunstancia. Pero si se valora desde otra perspectiva, se puede argumentar que las soluciones individuales (si funcionan) sólo dan respuesta a las necesidades de un individuo, a menudo en un momento puntual, mientras que la gestión inclusiva del aula puede mejorar el aprendizaje de todos los individuos del grupo, ofreciendo respuestas de mayor alcance.

Hay 3 elementos que nos pueden ayudar a identificar de manera rápida y muy precisa si estamos hablando de educación inclusiva. Si hablamos de educación inclusiva, hablamos de:

  1. Presencia en los entornos más normalizados posible.
  2. Participación en estos entornos y en las actividades que se desarrollan.
  3. Progreso, es decir, ofrecer oportunidades de éxito para todos.

Las herramientas TIC pueden ayudar a garantizarla si se utilizan con criterio inclusivo y vigilando su potencial (y no descartable) efecto segregador o perpetuador de prácticas educativas alejadas de la escuela inclusiva. El trabajo con las TIC puede ayudar a los docentes a diseñar entornos de aprendizaje que logren, por ejemplo:

  • Minimizar las barreras al aprendizaje y la participación.
  • Ofrecer nuevas oportunidades de aprendizaje.
  • Ayudar a personalizar la experiencia educativa.
  • Potenciar el trabajo en colaboración.
  • Facilitar la gestión inclusiva de los recursos educativos.

Para saber más: Inclusión digital en el aula (en catalán). Editorial UOC. Autores: Conxi López Arias, Ester Castejón Coronado y Miquel Selga Casarramona.