Trabajo flexible y sus riesgos

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Ruth Pagès, profesora colaboradora del máster universitario Empleo y Mercado de Trabajo

Últimamente oímos noticias positivas respecto a la economía y el mercado laboral. Parece que casi a toque de trompeta triunfal todos deberían alegrarse del nuevo camino de la recuperación económica o de la bajada del paro. Sin embargo, la cara oscura de esta recuperación nos muestra unos salarios medios muy bajos -que son mucho más bajos si se trata de trabajos temporales. Y al mismo tiempo nos muestra también que los contratos indefinidos crecen de forma ínfima en comparación a los temporales, que lo hacen de forma vertiginosa. No es difícil pues imaginar qué significa esto en términos de precariedad.

El economista Guy Standing sostiene que la intención de flexibilizar las relaciones laborales ha sido la causa principal del aumento de la precariedad global. Se trata de un proceso de remercantilización del trabajo que pretende hacer las relaciones laborales más sensibles a la oferta y la demanda. Standing apunta hacia los tres aspectos de la flexibilidad que más aumentan el precariado: el numérico, el funcional y el salarial. La flexibilidad numérica defiende una mayor facilidad para despedir trabajadores argumentando que cuando sean necesarios habrá más incentivo para contratar otros nuevos. La flexibilidad funcional se basa en la modificación de la división del trabajo, cambiando de forma rápida y sin costo el tipo de tareas o puestos de trabajo a los que estaban asignados los trabajadores. Finalmente, la flexibilidad salarial implica la reestructuración de los niveles de ingresos percibidos por los trabajadores (Standing 2013, 61-72).

Ahora bien, también el autoempleo se considera otra cara de la flexibilidad. En este caso, se puede decir que lo que se está produciendo en el fondo es un traspaso del riesgo desde el mercado hacia los trabajadores a través de la alternativa del trabajo emprendedor. Neff confirma la creencia generalizada de que el riesgo se ha privatizado e individualizado cada vez más, de tal manera que “a pesar de que los riesgos que tomamos dependen de factores sociales, sentimos que nosotros somos el único responsable de las consecuencias” ( Neff 2012, 2-3).

Así pues podemos decir que no sólo estamos hablando sobre el ámbito laboral sino sobre la persona en su conjunto, de forma que se hace evidente la estrecha relación entre trabajo e identidad. En este sentido, Lorey dice que la precarización significa más que la inseguridad en los lugares de trabajo: a través de la inseguridad y el peligro, la precarización abarca la totalidad de la existencia, el cuerpo, y los modos de subjetivación ( Lorey 2015, 1).


Bibliografia:

Lorey, I. 2015. State of Insecurity: Government of the Precarious. Verso Books.

Neff, G. 2012. Venture Labor: Work and the Burden of Risk in Innovative Industries. Cambridge, MA: MIT Press.

Sennett, R. 2000. La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo.. Anagrama.

Standing, G. 2013. El Precariado: una nueva clase social. Barcelona: Ediciones de Pasado y Presente.