Coaching y entorno laboral

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Teresa Rodeja, Profesora colaboradora del master universitario de Empleo y mercado de trabajo: intervención y coaching en el ámbito laboral

Estamos inmersos en una época de cambio permanente. En los diferentes ámbitos de la sociedad, surgen demandas y necesidades de acompañamiento para mantener y/o aumentar el bienestar tanto personal como profesional. Entre otras disciplinas de intervención, el coaching surge como respuesta a estas demandas, entrando con fuerza como una metodología innovadora, centrada en las personas y orientada a la acción. Cada vez más, en ámbitos profesionales, se apuesta por incorporar una metodología que se focaliza en:

  • Desarrollar las habilidades y competencias de las personas y equipos para una mejor gestión y rendimiento profesional.
  • Potenciar las fortalezas y las capacidades de afrontamiento.
  • Tomar conciencia de los retos y fijar objetivos.
  • Acompañar a las personas para definir y canalizar acciones para la consecución de objetivos.
  • Facilitar y promover el cambio.

El coaching se convierte en un magnífico recurso para dar respuesta a entornos laborales cambiantes y generadores de nuevas realidades: aportando visión, valor y un marco de referencia para acompañar a las organizaciones a optimizar su gestión en línea con su propia misión, visión y valores. Donde las personas trabajan orientadas a los objetivos comunes y a la vez son protagonistas de su propio desarrollo. A través del coaching, las empresas pueden invertir en el desarrollo de las personas, punto clave para retener el talento, y el compromiso de las mismas.

El coaching incide en los procesos de toma de conciencia, facilitando el descubrimiento de los recursos internos, la definición de retos y la elaboración de acciones para conseguir los objetivos definidos, a través de una metodología de intervención que incide en la mejora de la comunicación interna, el aumento de la confianza y el fomento de la auto-liderazgo.

En los entornos laborales, el coaching facilita el desarrollo de nuevos aprendizajes, acompañando a las personas a salir de su zona de confort, entre otros, para:

  • Descubrir y optimizar sus recursos internos.
  • Desarrollar y mejorar habilidades de interrelación.
  • Optimizar y gestionar el tiempo.
  • Situarse y manejarse en diferentes perspectivas.
  • Identificar y cambiar creencias limitadoras.
  • Tomar mejores decisiones.
  • Desarrollar habilidades de solución de problemas.
  • Ampliar el mapa y la visión del entorno.
  • Desarrollar la autoconciencia.
  • Optimizar las capacidades y fortalezas.
  • Minimizar las debilidades.
  • Transformar impedimentos en oportunidades de crecimiento.
  • Aprender a delegar.
  • Trabajar en equipo.
  • Gestionar conflictos.

Cada vez más, las empresas demandan personas que, más allá de las competencias técnicas y/o curriculares, desarrollen las competencias que tienen que ver con la gestión emocional y la capacidad de interrelación con los demás.

Podemos concluir, en este sentido, que el coaching ha llegado para quedarse, ya que es una de las metodologías más válidas y eficaces para acompañar a las personas en el desarrollo y aprendizaje de estas competencias. Facilitando la toma de responsabilidad, el desarrollo de la empatía, la generación de confianza, la creatividad y el talento… en definitiva acompañando a las personas en el logro de un mayor grado de bienestar tanto personal como profesional.