Organizaciones éticas y sostenibles: qué las caracteriza y por qué son necesarias

Ana Gálvez Mozo, profesora del máster universitario Empleo y Mercado de Trabajo: Intervención y Coaching en el Ámbito Laboral

Las organizaciones del siglo XXI están experimentando profundas transformaciones para adaptarse a un contexto de globalización y de cambios permanentes que implican, muy a menudo, incertidumbre e imprevisión. Esta situación  las conduce a tener que ajustar su funcionamiento, su estructura y sus objetivos organizacionales. Todos estos ajustes y replanteamientos deberían implicar la incorporación de políticas de sostenibilidad y ética a todos los niveles.

En este contexto, hace un par de décadas surgieron los ‘Critical Management Studies’ (CMS), un movimiento académico e intelectual que plantea que las actuales organizaciones no tienen nada que ver con las que aparecieron después de la Segunda Guerra Mundial y que su análisis exige crear nuevos marcos de interpretación y comprensión. Este movimiento plantea que hay que desplazarse de la centralidad que se le ha dado a la dimensión económica, organizativa y de funcionamiento y centrarse en temáticas vinculadas con la acción política, las relaciones de poder, la ética, el género o la globalización, por citar algunos ejemplos relevantes.

Por tanto, las organizaciones ya no pueden concebirse sin atender a dimensiones como las siguientes:

  • Los efectos políticos que generan en el ámbito en el que desarrollan su actividad.
  • Las prácticas éticas que despliegan en su día a día.
  • La forma como gestionan las diferencias de género, culturales, etc. en su seno.
  • La manera como entienden y rediseñan la noción de puesto de trabajo para facilitar y fomentar el bienestar de quien lo ocupa.
  • Las políticas y prácticas de sostenibilidad ecológica.
  • Cómo se posicionan en relación con otras organizaciones e instituciones en un mundo globalizado.

Este movimiento es objeto de estudio y análisis en la asignatura ‘Nuevos retos para el empleo y las organizaciones en el siglo XXI’ del máster universitario de Empleo y Mercado de Trabajo: Intervención y Coaching en el Ámbito Laboral de la UOC. Planteamos estas cuestiones como fundamentales para un desarrollo eficiente y sostenible de las empresas del futuro.

10 principios universales

En esta línea, el Pacto Mundial de Naciones Unidas (Global Compact) es una iniciativa internacional que promueve implementar 10 principios universalmente aceptados para promover un desarrollo sostenible y la responsabilidad social empresarial en las áreas de Derechos humanos y empresa, Normas laborales, Medio ambiente y Lucha contra la corrupción en las actividades y la estrategia de negocio de las empresas.

Según el informe ODS, año 2. Análisis, tendencias y liderazgo empresarial en España, el 74% de las empresas del IBEX 35 ya están comprometidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este dato es positivo y esperanzador. Sin embargo contrasta fuertemente con la realidad que se observa al atender a dimensiones concretas del devenir de nuestra situación laboral, como por ejemplo las dimensiones relacionadas con la precariedad, la igualdad de género y las energías renovables:

El informe del Observatorio de Sostenibilidad sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, señala que los indicadores de trabajadores pobres y precariedad laboral están empeorando. Estos datos, según el documento, afianzan a España en el grupo de cola de la UE. Directamente relacionado con esto, la desigualdad social en España y el índice de pobreza de personas con empleo, lejos de disminuir, avanza a un ritmo desgarrador. Es decir, se incrementa el porcentaje de personas respecto de la población total que declara tener trabajo pero que están en riesgo de pobreza (tienen una renta inferior al 60% de la renta mediana nacional). Con relación a este índice, España se sitúa en el puesto 26 de los 28 de la Unión Europea (únicamente por delante de Grecia y Rumanía, que muestran una tendencia a reducir este porcentaje). Por tanto, tener un trabajo para demasiadas personas en España ya no es sinónimo de la posibilidad de tener una vida digna.

Este mismo informe, señala que con relación a la igualdad de género, la mayoría de indicadores parecen estar estancados. España se sitúa en el puesto 16 del indicador de brecha salarial por género, de entre 27 países analizados de la Unión Europea, y por debajo de la media del continente. Cabe señalar que únicamente 2 empresas españolas del IBEX35 alcanzan el 40% de representación femenina en los consejos de administración.

En cuanto a las energías renovables, la UE, en el contexto de sus objetivos para 2020, tiene el compromiso de que el 20% del consumo de energía proceda de fuentes renovables. Este informe apunta a un retroceso, y muestra que desde 2004 a 2014, España había aumentado el porcentaje del consumo bruto de energía procedente de fuentes renovables y se situaba por encima de la media de la Unión Europea. Sin embargo, según datos de Eurostat, en 2015 este porcentaje se redujo por primera vez, el consumo de renovables representó el 15,23% en 2014 y el 13,69% en 2015. Sin ninguna duda, la nula política de fomento de renovables es una de las principales razones de este cambio de tendencia.

Los datos de estas tres dimensiones, entre muchos otros, muestran el largo camino que todavía queda por recorrer en nuestras organizaciones para alcanzar un compromiso real y efectivo con el desarrollo ético y sostenible.