Qué controversias deontológicas plantean la práctica y la investigación psicológicas

Pep Vivas, profesor del Grado de Psicología.

Los dilemas y controversias deontológicas en la práctica y la investigación psicológicas centraron la jornada que organizamos junto al Colegio Oficial de Psicología de Catalunya a mediados de abril de 2018 en Barcelona. Los ámbitos clínico, forense y social centraron las tres mesas redondas que configuraron la sesión, en las que participaron especialistas de diversos sectores. A continuación resumo algunas ideas fuerza de cada una de las tres sesiones del encuentro.

La psicología ante pacientes terminales

Cómo proceder y la atención psicológica necesaria en pacientes terminales fue el hilo conductor del primer debate, protagonizado por Cristian Ochoa –especialista en Psicología clínica y experto en psicooncología del Institut Català d’Oncologia– i Nieves Pérez Marfil –profesora titular de Personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la  Universidad de Granada–, que contó con Noemí Pereda –doctora en Psicología clínica y de la salud y profesora titular de Victimología en la Universidad de Barcelona– como relatora.

Tanto Cristian Ochoa como Nieves Pérez Marfil coincidieron en la necesidad de empatía al tratar con pacientes terminales que desean conocer su realidad médica, y en la necesidad de evolucionar hacia una cultura de responsabilidad y superación del paternalismo sanitario. “Ser superprotector ante personas con pronósticos clínicos graves supone aislarles aún más y no posibilita la despedida” en palabras de Nieves Pérez Marfil, quien también afirmó que carece de sentido contar con el profesional de psicología en el último momento de la vida del paciente terminal.

“Si el paciente terminal quiere saber, tiene todo el derecho por ley y lo debe hacer el médico” aseguró Ochoa, para quien romper la confidencialidad con personas en estado terminal plantea serios interrogantes sobre vulneración de confidencialidad y autonomía del paciente. En estos casos, haber trabajado antes el propio duelo es esencial para el profesional de la psicología.

La relatora Noemí Pereda apuntó como cierre la necesidad de más formación universitaria, derecho del paciente a saber y a no saber y gestión específica para niños en estado terminal.

La inexistencia de métodos fiables en la evaluación psicológica forense

La evaluación psicológica forense y su fiabilidad abrieron un auténtico debate en la segunda mesa redonda, en la que tomaron parte José Manuel Muñoz –psicólogo forense del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid– y Dolors Vinyes –magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona–, con la psicóloga especialista en familia Núria Vendrell como relatora.

La falta de metodología y protocolos estándares de la psicología forense para asesorar a los jueces y magistrados centró la mayor parte del debate, ya que José Manuel Muñoz argumentó de forma insistente que, si bien el código deontológico obliga a una práctica basada en la evidencia y una evaluación estandarizada, no se dispone de una metodología estándar. Diversos asistentes a la jornada replicaron a Muñoz, que afirmó que “no hay ningún instrumento de evaluación psicológica sin un relevante margen de error, algo impensable si nos comparamos con otras pruebas forenses” y que, por tanto, “si tuviera que valorar la madurez de un menor me basaría en estudios de Robert Sternberg, pero no tenemos protocolos o guías consensuadas”.

Muñoz concluyó su argumentación indicando que desde la psicología forense sí se puede asesorar a un juez, pero sin metodología ni protocolos estándares. Respecto al asesoramiento, la magistrada de la Audiencia de Barcelona Dolors Vinyes afirmó que tiende a ser muy precisa ante un informe psicológico y nunca lo considera pericial, sino una intervención puntual. En cuanto a la madurez y autonomía intelectual y emocional, así como al juicio suficiente, la magistrada los vinculó a la competencia infantil en el ámbito legal.

En cuanto a la intervención pericial, José Manuel Muñoz indicó que no se utilizan en el ámbito de protección de menores, “porque para decretar al niño en desprotección ha intervenido Servicios Sociales”. Por su parte, Dolors Vinyes afirmó que “una intervención pericial es diagnóstica y no provoca cambios, a diferencia de la psicológica”.

Transparencia, privacidad de datos y ética

La transparencia y la privacidad de datos en los estudios psicológicos iniciaron el tercer y último debate, con Álvaro Rodríguez –catedrático de Psicología Social y Jurídica de la Universitat de  Barcelona– y Begoña Román –doctora en Filosofía y profesora de Ética de la Universidad de Barcelona–, con Lupicinio Iñíguez –catedrático de Psicología Social de la Universitat Autònoma de Barcelona– como relator.

Ambos ponentes se preguntaron sobre la diferencia entre innovar e investigar y sobre la conciencia que existe en torno a la metodología. En concreto, Begoña Román alertó sobre la posibilidad de control en el caso de seguimiento mediante tecnologías de la información y la comunicación a una persona con adicciones. E hizo un comentario entre broma y alerta al afirmar: “Me preocupa la flojera de voluntad que acabaran generando las app que sugieren ideas: me preocupa cómo nos desapropiamos de nuestra toma de decisiones”.

Álvaro Rodríguez explicó casos reales de captación irregular de datos privados mediante ‘focus group’, para derivar a ‘fake news’ e influir.  Al hilo de investigaciones, Román afirmó que “una intervención abusiva es aquella en la que el profesional sabe a priori qué es correcto para un colectivo y tiene un concepto del bien”.

Desde un enfoque orientado a la ética, Begoña Román afirmó que “se plantea una tragedia cuando alguien no puede decidir entre bien y mal”. Y enumeró 7 aspectos a tener en cuenta en la atención social: universalizar, transparencia, reciprocidad, sostenibilidad, pro vulnerabilidad, trascendentalidad y postergar lo irrevocable. Como cierre de su intervención, la profesora Román recomiendó el libro ‘La sociedad de la transparencia’, del filósofo coreano afincado en Alemania Byung Chul Han.

El relator Lupicinio Iñíguez reflexionó sobre la falta de debate ético sin política, como parte del cierre que hizo como relator.