Infancia trans* e inclusión socioeducativa

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Iolanda Garcia, profesora del Máster universitario en Psicología Infantil y Juvenil: técnicas y estrategias de intervención.

La transexualidad se define como expresión sociopsicològica por parte de un individuo de la falta de correspondencia entre su sexo biológico (determinado a partir de la anatomía gonadal y genital, o la dotación cromosómica) y su sexo sentido.

Esta disconformidad entre el sexo y el género asignados y sentidos se puede poner de manifiesto en edades muy tempranas (2 – 4 años), con la construcción de la identidad de género por parte del niño/a. Para designar estas situaciones, la literatura utiliza también los términos de infancia de género no conforme, menores trans o transgénero.

En realidad, estos términos reúnen una amplia variedad de situaciones que, después de procesos más o menos largos, pueden culminar en un sentimiento interno de ser niño, niña, o una ambivalencia o falta de identificación con ninguno de los dos (identidades no binarias). La evolución de estas situaciones es a menudo impredecible y no tiene por qué implicar un tránsito social ni físico, pero la expresión del género cruzado puede ser también consistente y persistente en el tiempo y conducir, en edades más avanzadas, hacia el tratamiento hormonal y/o cirugía de reasignación genital.

Estos niños suelen mostrar comportamientos y formas de expresión diferentes de las que cabría esperar por el sexo y género que tienen asignado, que pueden ser más bien propias del sexo contrario (compañeros de juego, gustos, aficiones etc.), pero pueden también reflejar de manera clara su identificación con el otro sexo: querer ser tratados o pedir que los denominen de una determinada forma, jugar adoptando el rol del otro sexo, querer vestir de forma opuesta a lo habitual a su sexo asignado, etc.

Esta falta de correspondencia entre la expectativa social según los criterios heteronormativos y la lógica de sexo binario –junto con la imposibilidad de vivir libremente la configuración de la propia identidad de género– puede provocar situaciones de elevado sufrimiento, angustia y aislamiento y conducir a trastornos de depresión y comportamientos de riesgo, llegando hasta el intento de suicidio en muchos casos. El sentimiento de malestar que pueden sufrir las personas transexuales y transgénero se denomina disforia de género.

Acompañar el libre desarrollo de identidades

Los modelos actuales de salud se proponen despatologizar la transexualidad y se basan en acompañar a las personas trans* y, por extensión, a sus familias en sus necesidades y decisiones respecto a la confirmación de su género sentido. De igual forma, los modelos educativos se basan en proporcionar un entorno de respeto y seguridad, tratando este hecho diferencial desde una perspectiva inclusiva, de acogida de todos los niños y niñas en su diversidad. El objetivo es apoyar el libre desarrollo de identidades y personalidades plenas y evitar cualquier tipo de trato discriminatorio, actitud intolerante o rechazo.

En Cataluña, la Ley 11/2014, del 10 de octubre, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifòbia y la transfòbia, y el Apartado 1.7. Atención a niños y adolescentes transgénero o intersexuales en los centros educativos (Generalitat de Catalunya, Departament d’Ensenyament Documentos para la organización y la gestión de los centros. Actuaciones del centro en varios supuestos), establecen que el centro educativo tiene que constituir un entorno amable y seguro para que el alumno pueda vivir de manera natural su identidad de género y expresión de género, cosa que puede implicar actuaciones como las siguientes:

  • Indicar a la comunidad escolar del centro que se dirija al alumno por el nombre del género con que se identifica.
  • Adecuar el nombre y el género con que se siente identificado el alumno: listas de clase, informes, carnés y otra documentación de carácter interno o que tenga como único destinatario la familia o el alumno.
  • Garantizar la libertad en la forma de vestir de acuerdo con la que el alumno se sienta identificado.
  • Facilitar el acceso a los lavabos y a los vestuarios que le corresponden de acuerdo con la identidad de género, buscando siempre la solución más adecuada para todos los alumnos.
  • Facilitar la realización de actividades no segregadas por sexo.
  • Orientar los profesionales de los centros con el apoyo, si procede, del EAP de centro.

Estas situaciones se han mantenido invisibilizadas hasta que hace pocos años ha emergido con fuerza el debate sobre las nociones tradicionales de género y empieza a disponerse de estudios, materiales educativos y protocolos de actuación para los profesionales y las familias.

Dentro de la asignatura ‘Diferencias individuales y socioculturales e inclusión socioeducativa’ del Máster en Psicología Infantil y Juvenil: técnicas y estrategias de intervención de la UOC, se dedica un espacio específico al abordaje de esta temática.

Nuestro objetivo es proporcionar herramientas a los profesionales de la psicología y la psicopedagogía para aproximarse a esta realidad, desde una posición diferente a la del trastorno mental o la problemática educativa. Hablamos del acompañamiento de los niños en la vivencia y la experiencia subjetiva de su cuerpo y su identidad, en un proceso discontinuo y diverso que puede combinar o incluso romper las nociones tradicionales de aquello femenino y masculino. Por otra parte, se trata también de incidir en el entorno con una perspectiva interdisciplinar, desde la educación para la convivencia, en y con la diferencia, para convertir el espacio escolar, familiar, comunitario, etc. en un lugar seguro que permita acoger el desarrollo de todos los niños.

Para saber más: