Francina Martí: “El siglo XXI pide buenos equipos de maestros que se formen continuamente por el diálogo, el intercambio y el contraste con profesionales de entornos diversos”

Francina Martí es la presidenta de la Associació de Mestres Rosa Sensat, entidad con la qual ofrecemos el posgrado Evaluar para aprender.

– ¿Qué significa para la Associació de Mestres Rosa Sensat recibir la Medalla de Honor del Parlamento de Catalunya en el momento que vive hoy la escuela catalana?

Lo que nos produce mayor satisfacción es que entendemos que es un reconocimiento a una trayectoria muy larga de la Asociación, si bien es en representación de todo el colectivo de maestros, profesores, educadores etc. que pasan y han pasado por Rosa Sensat. Es un reconocimiento que reafirma que el trabajo que hacemos está bien encaminado y que se centra en la formación continuada de maestros, nuestra razón de ser.

– ¿Cuáles son los retos que se plantea la Associació de Mestres Rosa Sensat respecto a la formación de maestro los próximos años?

El auto formación del maestro y la formación de equipos son las dos líneas esenciales. La formación constante del maestro es nuestro eje fundamental y la entendemos desde muchos puntos de vista: actividades específicas, publicaciones, revistas, el fondo de la biblioteca… El reto quizá más ambicioso que encaramos es conseguir que el maestro sea autónomo en la formación, ya que a veces se espera una receta que explique la manera de hacer las cosas. Nunca hemos dado una metodología, si bien sí que partimos de principios básicos como el respeto hacia el niño y por la profesión: el trabajo de maestro no es sólo didáctico, sino también social y de compromiso. Queremos que la formación sea auto propulsada por cada maestro a partir de los principios básicos y que cada uno establezca su manera de hacer, en función del contexto en el que trabaja.

En la última escuela de verano de la Asociación hemos discutido el hecho de enseñar para comprender el mundo de manera crítica. Hemos detectado que los maestros también necesitamos una mirada critica y que nuestra formación se establecerá en función de las propias necesidades y criterios.

Y, con respecto a la formación de colectivos, el siglo XXI exige buenos equipos de maestros que se formen continuamente para el diálogo, el intercambio y el contraste con profesionales de entornos diferentes. Lo que necesita hoy un niño es un buen colectivo de maestros.

– En cuanto a formación de maestros, ¿que supone la colaboración con los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC?

Es una relación importante y que se debe potenciar: la retroalimentación entre práctica y teoría es fundamental para tirar adelante. Por eso, para nosotros supone mucho la relación con la UOC como universidad y es un eje a seguir desarrollando: el trabajo en red y en colaboración con la universidad y con colectivos no sólo educativos. La distancia entre la práctica en la escuela y la investigación y el conocimiento que se lleva a cabo en la universidad no tiene una relación suficientemente estable.

Desde el postgrado que desarrollamos conjuntamente con la UOC, Evaluar para aprender, se ha establecido un grupo de trabajo que parte de la teoría y que integran profesionales en activo en escuelas e institutos. Por eso estamos tan contentos de la relación con la UOC y la queremos seguir desarrollando. Conviene que maestros en activo sientan la universidad cerca y, a la inversa, que la universidad conozca bien las necesidades fundamentadas en la práctica. La evaluación es un tema crítico hoy, porque de ella dependen los procesos de aprendizaje.

– ¿Cómo ha evolucionado con los años la labor cooperativa y educativa de la Asociación?

A lo largo de 53 años han cambiado muchas cosas: lo más importante es que hayamos sido capaces de incorporar nuevas voces y atraer maestros que están trabajando e innovando. Como también los ha sido la permanencia y cuestiones esenciales que han pervivido, como la independencia de la Asociación respecto de los poderes políticos sobre cómo se entiende la educación. Porque la tarea de un maestro no es sólo en la escuela sino que también es social, de compromiso con proyecto de país y social.