Haciendo el clic en la intervención psicodinámica infantojuvenil

Eulàlia Hernández y Noemí Guillamón, profesora y directora respectivamente del máster universitario de Psicología Infantil y Juvenil

“Ha llovido mucho desde Freud”. Esto es lo que constataron sin excepción los participantes en la jornada de Intervención psicológica en niños y adolescentes desde la orientación psicodinámica, organizada por el máster universitario de Psicología Infantil y Juvenil el 9 de noviembre.

Proporcionar una formación amplia y plural es responsabilidad de la academia, pero también inevitable que algunos enfoques queden más representados que otros en función del plan de estudios y la experiencia del profesorado. Así, la formación en el ámbito de la psicología dinámica menudo se centra en asentar los elementos básicos sin ir más allá, favoreciendo que la visión de algunos estudiantes sobre la intervención psicodinámica acabe siendo, por simple, mitificada y quizás algunas veces reducida al tópico. Algo que queda muy lejos y poco al alcance para utilizar en la práctica profesional.

De ahí el porqué de la jornada de intervención que reunió a profesorado colaborador del máster especialista en el modelo psicodinámico. Con Jordi Borràs (psicólogo clínico de la Fundación Orienta), Mireia Escardíbul (psicóloga clínica de la Fundación Eulàlia Torras de Beà) y Charo Carrasco (psicóloga clínica también de la Fundación Orienta) sentamos las bases de la intervención y las habilidades del terapeuta, simulamos la aplicación de tres técnicas de intervención a partir de casos reales y finalmente, tuvimos la oportunidad de vivir en primera persona la aplicación de las técnicas propuestas.

Y aquí, de nuevo, la clave es conocer y vivir en primera persona.

Conocer

Según Janina, estudiante del máster universitario de Psicología Infantil y Juvenil, he podido “ampliar mis conocimientos sobre la intervención desde la perspectiva psicodinámica, me ha quedado mucho más claro. De manera específica, la técnica del juego simbólico considero que es muy útil para trabajar con niños de 0 a 6 años, ya que partir del juego se pueden explorar muchos aspectos y/o su malestar interno. Por otra parte a partir de la mentalización se puede hacer reflexionar al adolescente y modificarse ciertos pensamientos que le generan malestar”.

Para Esther, graduada en Psicología, “el role playing me ha permitido observar cómo se trabaja en diferentes etapas. Por ejemplo, en el juego simbólico se observa como la terapeuta aprovecha el juego tanto para establecer la alianza terapéutica como para desarrollar la terapia en sí misma. En este sentido, utilizando diferentes herramientas se perciben las dificultades que experimenta la niña y cómo la terapeuta va haciendo surgir un nuevo relato a lo que sucede.”

Y vivir en primera persona

Acercarse de manera experiencial a la intervención psicodinámica ha contribuido a romper viejos prejuicios sobre el modelo psicodinámico, y comprobar como este “ha evolucionado más allá de los conceptos clásicos con los que identificamos este enfoque, como las pulsiones, el inconsciente o las instancias del yo”, comenta Adrià, graduado en Psicología que actualmente cursa el Máster de Neuropsicología de la UOC. Como añade Montse, estudiante del máster de Psicología Infantil y Juvenil, “queda muy atrás Freud y su psicoanálisis del inconsciente”. Y es que el modelo psicodinámico en la actualidad plantea estrategias y técnicas de intervención en la población infantojuvenil con el objetivo fundamental de crear un buen vínculo entre el psicoterapeuta y el niño/adolescente, y hacerlo cada vez más consciente de sus dificultades. Es decir, técnicas que son cercanas, que se ven útiles y por tanto, técnicas que se ven factibles de aplicar.

¿Pero qué es lo que las hace cercanas?

Momento de la jornada con rol playing de aplicación de tres técnicas básicas de la intervención psicodinámica infantojuvenil

Adrià señala “la libertad del timing, dejando espacio al niño para entrar paulatinamente en la dinámica del juego”, el no intrusismo, respetando el tempo del niño-adolescente, la atención flotante del terapeuta y la importancia del observación a través del juego. En este sentido, observar una sesión estructurada a través del juego ha servido a los participantes para validar el uso de esta herramienta a nivel profesional: “siento, parece absurdo, que lo que yo he utilizado como apoyo, -y sencillamente porque tengo tres hijas y sé lo que les gusta a los niños-, ahora tengo permiso para hacer un uso plenamente profesional, que la sesión gire alrededor del juego”, confiesa Elena (estudiante del Máster en Psicología General sanitaria).

 

Ver algo como próximo significa que te interpela, y esto resalta la importancia del trabajo personal del terapeuta, de su formación y experiencia, para poder acompañar los procesos terapéuticos. En este sentido, los terapeutas no se muestran intrusivos ni directivos, sino que mantienen una atención flotante para estar constantemente alerta. Y, como añade Judith, (estudiante del Master en Psicología Infantil y Juvenil), “el terapeuta no dirige sino que a partir del juego y la palabra intenta conocer las posibles vivencias adversas del niño o el adolescente (asociación libre)”.

Diferentes enfoques para el mismo objectivo

El modelo psicodinámico tiene cabida en una propuesta integradora, proponiendo herramientas y recursos compartidos con otros modelos. De hecho, como resalta la Judith, “hoy en día en la práctica terapéutica generalmente ya no se utilizan modelos puros de intervención, sino que en relación a la situación y/o el caso a tratar se pueden incorporar técnicas y estrategias de los diferentes modelos existentes. Por ejemplo la propuesta psicodinámica nos puede ayudar mucho a tratar el vínculo y la relación existente entre el niño y sus aprendizajes previos para poder entender mejor la problemática”. Montse añade que el modelo psicodinámico “intenta ofrecer una experiencia de confianza y seguridad y tiene como objetivos aumentar la capacidad reflexiva, una mejor vinculación, una mayor expresividad y regulación por parte del niño y también favorece su autonomía y autoestima.”

Esta jornada ha puesto de manifiesto un aspecto que desde el equipo docente del máster consideramos capital y tratamos de trabajar a lo largo de las asignaturas: los diferentes modelos teóricos comparten objetivos comunes y técnicas y estrategias que muchas veces tienen más similitudes que diferencias. Como dice Elena, “observar las sesiones prácticas que se llevaron a cabo en el seminario me hizo hacer un clic: realmente todas las perspectivas están trabajando lo mismo, con nombres diferentes, pero con una misma voluntad”, que no es otra que favorecer la toma de conciencia del niño-niño de sus dificultades y disponer de más recursos para hacerles frente.

En resumen, ¿cuál ha sido el gran clic de la jornada? Como diría Elena “las técnicas de las diferentes perspectivas parecen mucho más en la praxis que no sobre el papel. Cuando bajamos al terreno de juego todos los psicólogos tenemos los mismos objetivos“.

Y es que, bien mirado, no podría ser de otra manera.

 

Foto principal: Michał Parzuchowski en Unsplash