Ana Gálvez: “El teletrabajo supone para las mujeres una forma de resistirse al modelo patriarcal y subvertir la dinámica masculina de hacer largas jornadas en la empresa”

Ana Gálvez, profesora del grado de Psicologia y del màster d’Ocupació i Mercat de treball: Intervenció i Coaching en l’àmbit laboral, nos acerca a la lucha y reivindicación de las teletrabajadoras en su estudio Resistance in Teleworking. Tactics and Subjectivity in Female Teleworkers, galardonado con el Best Critical Paper Award en el Annual Meeting of the Academy of Management de 2018.       

“El modelo laboral masculino que impera en nuestras organizaciones está pensado para que el trabajador permanezca largas jornadas presenciales en la empresa. ¿Qué hay detrás esta realidad? La presunción de que el hogar y todo lo que implica a nivel doméstico y familiar está solucionado, porque la mujer se ocupa. Y esto último es lo que ya no pasa, o pasa cada vez menos”, apunta Ana Gálvez que habla en su estudio sobre cómo el teletrabajo ha permitido a las teletrabajadoras reclamar un espacio y una ideología propios.  Una actitud que hace hincapié en temas que consideran primordiales como el derecho de ser madre y la conciliación familiar. Las teletrabajadoras despliegan toda una serie de ‘micro-resistencias’ en este modelo patriarcal de organización social y laboral como una forma de subvertir y empezar a desmontar las dinámicas masculinas de tener que hacer largas jornadas en la empresa que impide el desarrollo de un modelo de maternidad justo y sostenible, explica Gálvez.

La voz de las teletrabajadoras: “una crítica feroz al modelo masculino imperante en las organizaciones”

El estudio que realizaron, conjuntamente, Ana Gálvez y los profesores Francisco Tirado y José M. Manuel Alcaraz, respondía al interés para saber si era posible la conciliación familiar, laboral y personal de un perfil muy concreto de teletrabajadora: “mujeres teletrabajadoras con cargas familiares que se habían acogido al teletrabajo de forma libre”. Gálvez explica que los resultados de su estudio fueron sorprendentes “más allá de enumerar y explicar las ventajas, las dificultades del teletrabajo y sus efectos en la conciliación, lo utilizaron para elaborar una crítica feroz al modelo masculino imperante en sus organizaciones y al papel que el patriarcado les ha atribuido como principales responsables del ámbito doméstico-familiar”, hecho que refleja los cambios que tienen lugar en nuestra sociedad.

Pero, trabajar desde casa puede ser todo un riesgo que lleve a las mujeres a dar un paso atrás en su conquista de igualdad “corremos el riesgo que las TIC se conviertan en un mecanismo más de reproducción de la diferenciación tradicional entre los roles de género y, por lo tanto, de profundización en la brecha que separa hombres y mujeres en la cuestión de la conciliación”.

¿El teletrabajo puede convertir a las teletrabajadoras en las esclavas del s. XXI?

Para evitar este posible escenario, Gálvez insiste en la importancia de continuar trabajando entre todos en un modelo laboral paritario “las TIC en general, y el teletrabajo nos obligan a hacer nuevos aprendizajes y ofrecen la oportunidad de un nuevo modelo de organización laboral. Para qué se produzcan estos cambios profundos a nivel social y laboral es necesaria la colaboración entre personas, colectivos, administraciones y poderes públicos y económicos. La conciliación de las diferentes dimensiones de la vida de las personas es un problema social con orígenes claramente estructurales y por esta razón los acuerdos privados que se establecen en el ámbito doméstico y familiar deben ir acompañados de un replanteamiento de los principios conservadores que fundamentan nuestra realidad social y que siguen reproduciendo la separación de espacios y la distribución de tareas y responsabilidades en función del género.

Pero si no iniciamos la colaboración que comentábamos anteriormente, las mujeres se pueden encontrar en una situación en la que, como decía un personaje de la novela El gatopardo: «todo tiene que cambiar para que nada cambie». Justamente para que se produzca este cambio real en la sociedad, puntualiza Gálvez, se debe tener muy en cuenta que el problema de la conciliación no es una cuestión marginal o particular de las mujeres, sino una problemática compleja que afecta a todo el conjunto social ya la organización de nuestra vida cotidiana. La respuesta a esta problemática no implica sólo dimensiones tecnocráticas y de ajuste legal, sino que se relaciona directamente con el modelo de sociedad y el modelo de Estado de bienestar que deseamos construir.

Entre las ventajas más destacadas que refleja su estudio sobre el teletrabajo, Gálvez hace hincapié en la importancia que tiene la integración social del teletrabajo para un mejor equilibrio entre la vida familiar y laboral: «para que el teletrabajo funcione y se pueda implementar de forma eficiente a las organizaciones, se necesita una cultura organizacional que evalúe los y sus trabajadoras por objetivos y que deposite en ellos y ellas la máxima confianza «. Y es que «multitud de estudios demuestran que este mejor equilibrio entre la vida personal, familiar y laboral se traduce en un incremento de la calidad de vida del o la trabajador / a y revierte en una mayor productividad laboral.«