Miguel Ángel Díaz-Sibaja: «La mejor manera de enseñar es el refuerzo positivo»

Miguel Ángel Díaz-Sibaja
Miguel Ángel Díaz-Sibaja

El 29 de junio organizamos el seminario La intervención en psicología infantil y juvenil: Escuela de Padres, en el marco del máster universitario de Psicología Infantil y Juvenil: Técnicas y Estrategias de Intervención. La jornada contará con la participación del doctor Miguel Ángel Díaz-Sibaja, uno de los creadores del programa Escuela de Padres, hace más de dos décadas. Díaz-Sibaja es psicólogo experto en psicología clínica, forma parte del equipo de psicólogos de la Unidad de Salud Mental Comunitaria de Algeciras (Cádiz), es doctor en psicología y profesor de la UNED. Aprovechamos su presencia en el seminario para charlar con él sobre el programa EDUCA y sobre cómo educar mejor.

  • ¿En qué consiste el programa EDUCA?

El programa EDUCA se remonta a 1998, cuando yo era residente de psicología clínica. Muchos padres en aquel momento nos demandaban estrategias o técnicas para afrontar los problemas cotidianos con sus hijos e hijas. Los casos más habituales que nos encontrábamos eran los trastornos negativistas desafiantes, trastornos disociales, hiperactivismo o problemas en su vida cotidiana. En ese  contexto, y ante la enorme demanda, nos planteamos un estudio piloto y empezamos a trabajar con la Escuela de Padres. En 2005 presentamos un programa más extenso en la UNED y en 2008 ese programa se convirtió en lo que hoy es el programa EDUCA. Las premisas han sido que llegara a las madres y padres, que fuera práctico y que les ayudara a educar mejor.

  • En todos estos años habréis trabajado en cientos de casos

Desde luego. Visitamos unos nueve pacientes diarios y el 60% o 70% de los mismos viene para aprender cosas, para educar a sus hijos. Es un porcentaje muy elevado y sólo en problemas de conducta. Esa demanda tan grande también ha motivado que abordemos el programa psicoeducativo de forma grupal.

  • Su compañera y psicóloga Marta Isabel Díaz García decía recientemente en una entrevista que el colegio antes educaba y ahora es una institución que sólo transmite información técnica. ¿Está de acuerdo con esa visión?

Hay que analizar caso por caso pero si que es verdad que existe un enfrentamiento entre esa visión de que en el colegio da la sensación de que las madres y padres no educan en casa mientras que en casa se piensa que el profesorado no está educando en el colegio. El problema es que nadie parece asumir la responsabilidad en la educación: ni los profesores ni los padres. Nos vamos pasando la pelota unos a otros. Se dice mucho aquello de que los profesores no son como antes, pero es que los padres tampoco… Yo creo que es una corresponsabilidad porque lo que es evidente es que las niñas y los niños no se educan solos.

  • ¿Considera que a nuestros niños les faltan valores sociales?

Siguen teniéndolos pero van cambiando y evolucionando. El salto generacional lo vamos a tener siempre. Me viene a la cabeza el ejemplo de la “Movida madrileña”, cuando nos vestíamos de punks o íbamos de hippies y nuestros padres observaban aquello con bastante asombro. Los valores fuertes son muy transversales: la familia, el ocio, los estudios, la naturaleza, el trabajo. Todos en gran o menor medida los compartimos y muchos son universales. Otro tema es que se vayan introduciendo nuevos o que vaya cambiando nuestra forma de comportarnos en sociedad.

Ni profesores ni padres asumen la responsabilidad de la educación, se pasan la pelota unos a otros

  • ¿La tecnología está modificando las habilidades sociales de los jóvenes?

En ese terreno sí que ha habido cambios: los niños pasan menos tiempo en la calle y dedican más tiempo a otras formas de comunicación y siempre mediante la tecnología. Invierten mucho tiempo en ella, en detrimento de las relaciones personales. En relación a la tecnología y los videojuegos estamos notando un incremento importante en las ludopatías. Los padres somos responsables de estar atentos y poner los medios para que nuestros niños disfruten otro tipo de ocio como ir al monte, salir a jugar a la plaza, montar en bicicleta con ellos… Luego tenemos el problema de las extraescolares. No estoy convencido de que las disfruten porque las escogen sus progenitores según criterios de mejora de rendimiento futuro: idiomas, instrumentos, informática y a muchas van obligados.

  • En el programa EDUCA abordáis las falsas creencias y las actitudes negativas en la educación de los niños. ¿Cuáles serían las más recurrentes?

La principal es aquella creencia de que los niños se educan solos, que basta con proveerles de lo básico: un techo, comida, buscarle un colegio, vestirle y ya está. Esta creencia no tiene en cuenta la educación asertiva o la empatía. Otra es la permisividad: darle todo al niño. Se trata de una pauta de educación muy negativa. También tenemos la opuesta, esos padres que son demasiado autoritarios. Otra actitud negativa es el reparto de culpas entre padre y madre delante del niño o la incoherencia entre el criterio del padre y la madre, que es algo que descoloca al niño en su educación.

  • También distinguís entre educación positiva y no positiva.

Sí, es un concepto de los años 80. Consiste en acercarnos al niño y a que su comportamiento sea más adecuado partiendo de objetivos claros, valorando los esfuerzos que hace y aplicando el principio de lo que yo digo es lo que yo hago. Es importante trasladarles esa coherencia. Si yo fumo no les puedo decir a ellos que no fumen. También trabajar en el refuerzo de los mensajes. La mejor manera de enseñar es el refuerzo positivo. Yo siempre pongo un ejemplo: nosotros tenemos dos aprendizajes básicos: caminar y hablar. En esos aprendizajes siempre existe un refuerzo positivo. Pero a partir de los 3 años, por algún motivo, nos volvemos muy severos y abandonamos los mensajes positivos en el proceso de aprendizaje de nuestros niños y eso es un error.

  • Por último, ¿cómo abordar el castigo?

Hay muchos padres que te dicen orgullosos que todo lo resuelven con un azote. El programa EDUCA de la Escuela de Padres empieza elaborando los instrumentos educativos imprescindibles: el refuerzo positivo, cómo dar las órdenes o hacer las peticiones y los catalizadores educativos. Estos son pilares básicos. Si el niño no se comporta de forma adecuada puede ser por varios motivos y el principal es que el niño no sepa hacerlo. En ese caso, tenemos muchas técnicas para enseñarle a hacerlo como el moldeamiento, las aproximaciones sucesivas o las técnicas de modelado. El niño puede comportarse mal incluso sabiendo hacerlo, pues en ese caso tenemos varias técnicas: la retirada de atención, la sobrecorrección o la práctica masiva. Si finalmente no podemos, trabajaremos otro escalón basado en el coste de respuesta. Si, finalmente, todo esto falla, podemos usar el castigo. Yo siempre pongo un ejemplo: si el niño va a meter los dedos en el enchufe no me servirá ninguna técnica.