La educación emocional en la infancia y la juventud, factor clave para el bienestar

educación emocional
Foto de Tbel Abuseridze a Unsplash

Imaginad una adolescente, Berta, que ve que su amiga del colegio corre hacia ella para darle un abrazo cálido y reconfortante. ¿Qué puede suceder? Seguramente se le abran los ojos, sonría y diga alguna cosa como “¡Joana! ¡Qué guay!”. No hay sombra de duda: ha experimentado una emoción de alegría. 

La respuesta inicial al abrazo es una primera valoración muy rápida de su organismo, que interpreta la situación como positiva y decide no salir corriendo. Pero eso no es todo: hay un segundo momento en el que Berta procesa el efecto que este acontecimiento tiene en su contexto, en su vida. Es aquí donde está el elemento clave: no se pueden cambiar los acontecimientos, pero sí se puede actuar sobre la valoración que las personas hacemos de ellos.

Los especialistas en educación emocional trabajan para que se pueda entender la razón de ser de las emociones, disminuyendo así el impacto adverso que podrían tener, y potenciando una gestión saludable que permita apreciar el efecto positivo de situaciones como la del abrazo de Joana. En el caso de los niños y los adolescentes, esto es especialmente importante: un buen trabajo desde pequeños puede favorecer una mejor regulación también en la vida adulta. La asignatura de Educación Emocional del máster universitario en Psicología Infantil y Juvenil: Técnicas y Estrategias de Intervención se propone preparar a los estudiantes para realizar este trabajo, es decir, acompañar niños y jóvenes en el aprendizaje y la adquisición de una mayor conciencia de las emociones que experimentan. Si se consigue formar personas que puedan entender la manera en que interpretan y les afectan las emociones y actuar de una forma consciente y regulada, podrán tener una vida más placentera, con mayor bienestar. Y si hay más bienestar subjetivo, habrá más bienestar social

Las teorías de las emociones

La asignatura pone el foco en dos cuestiones. En primer lugar, es necesario entender qué son las emociones, poderlas pensar. El marco teórico de la educación emocional parte de la investigación sobre diferentes preguntas: ¿Cómo se diferencian las emociones de otros fenómenos afectivos como los estados de ánimo o los rasgos de la personalidad? ¿Qué emociones hay, y cómo las podemos clasificar? ¿Cuál es la base neurocientífica de las emociones? ¿Cómo se desarrollan a lo largo de la vida? La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (Gardner, 1983) ha aportado una de las mayores contribuciones en este campo. Postula que, así como hay muchos tipos de reto por resolver, hay también muchos tipos de inteligencias, concretamente ocho: la lingüístico-verbal, la lógica-matemática, la musical, la espacial, la corporal-cinestésica, la intrapersonal, la interpersonal y la naturalista. La mayoría de expertos aceptan esta teoría, que ha estado matizada y ampliada, entre otros, por la teoría de la inteligencia emocional (Salovey y Mayer, 1990; Goleman, 1995), que considera la capacidad de autoconciencia y regulación emocional la base para que las personas puedan llevar una vida saludable y beneficiosa para sí mismas y su entorno. En la asignatura se profundiza en estas nociones desde el enfoque infantojuvenil, proporcionando al estudiante una base sobre las diferentes formas de explicar las relaciones entre las emociones y su funcionamiento a lo largo de las primeras etapas de la vida. 

Concienciar sobre las emociones propias

Además del desarrollo teórico, el tema tiene un marcado carácter aplicado: ¿Cómo educar a los niños, los jóvenes y los adultos para llevar vidas mejores? La asignatura también pretende abrir la reflexión y dar algunas respuestas a esta pregunta. En este sentido, a partir del conocimiento interdisciplinario existente sobre el tema (que incluye investigaciones desde la psicología, las neurociencias o la pedagogía, entre otras), se han elaborado programas de educación emocional que permiten hacer que los alumnos sean más conscientes de sus propias emociones, tener estrategias para enfrentarse a situaciones difíciles y desarrollar competencias emocionales

universo de emociones
Universo de las Emociones

Esta tarea, no obstante, no se tiene que hacer únicamente con los estudiantes. Hay una parte del trabajo muy importante que debe hacerla el profesional de la psicología o la educación: si él mismo no es capaz de contactar con sus emociones, difícilmente podrá ayudar a los jóvenes a hacerlo. Por eso la asignatura ofrece múltiples propuestas y recursos (vídeos, conferencias y ejercicios) con tal de favorecer el autoconocimiento de los estudiantes. Un ejemplo de este tipo de recurso, interesante para todo el mundo, es el Universo de las Emociones, la representación gráfica más grande de las emociones que se ha hecho hasta el momento (un proyecto de Eduard Punset, Rafael Bisquerra, Ana Gea y Víctor Palau). ¡Os invitamos a darle un vistazo!

Volviendo al ejemplo del principio, y pensando en el caso de la “alegría” de Berta: ¿os imagináis cuán enriquecedor sería poder hablar de placer, gusto, ilusión o júbilo, más allá de un simple “guay”?

La actual profesora responsable de la asignatura es Marta Reinoso Bernuz, también directora del máster universitario en Psicología Infantil y Juvenil: Técnicas y Estrategias de Intervención. Es doctora en Psicología por la Universidad de Barcelona, con una tesis sobre el estudio del ajustamiento psicosocial y la vivencia de la adopción en niños y niñas adoptados/as internacionalmente en España. Además de su actividad docente, participa y coordina diversos proyectos en el terreno de la salud mental infantojuvenil. Colaboran con ella Esther García Navarro y José Carlos Ángel Castel.

Referencias

Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Wolters Kluwer.

Gardner, H. (1983). Frames of mind: the theory of multiple intelligences. Londres: Heinemann.

Goleman, D. (1995). Emotional intelligence: Why it can matter more than IQ. Nueva York: Bantam Books.

Mayer, J. D. y Salovey, P. (1997). “What is Emotional Intelligence?” En E. P. Salovey y D. J. Sluyter (ed.), Emotional development and emotional intelligence: Educational implications (p. 3-34). Nueva York: Harper Collins.

Salovey, P. y Mayer, J. D. (1990). “Emotional Intelligence”. Imagination, Cognition, and Personality, 9, 185-211.