Bonnie Stewart: «Los datos prometen conocimiento, pero no sistemas humanos y sostenibles»

Hablamos con Juliana Raffaghelli y Bonnie Stewart sobre la importancia de la educación mediática y la alfabetización en cultura de datos a raíz de los webinar de Edul@b

Bonnie Stewart
Bonnie Stewart

En diciembre arranca el Webinar Series” on Data Cultures in Higher Education“,un espacio flexible que nace de la necesidad de activar un debate sobre la cultura de datos en la educación superior, revisando las nuevas contingencias que impone este fenómeno emergente en la relación entre docentes y estudiantes y hacia la sociedad. De hecho, las dos misiones principales en educación superior, docencia e investigación, abarcan recientemente prácticas con datos, considerados por algunos como una oportunidad para mejorar la docencia, la objetividad y la trasparencia”. Lo explica Juliana Elisa Raffaghelli, organizadora de la serie de seminarios en línea e investigadora del programa Ramón y Cajal en el grupo de investigación Edul@b de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación.

El webminar, organizado por Edul@b con el apoyo de la Cátedra Unesco de Educación y Tecnología para el Cambio Social, ofrece seminarios en línea en inglés pero con subtítulos en castellano. Se puede participar a distancia, en debates sincrónicos, o a través de las redes sociales. El aprendizaje se reconocerá a través de insignias digitales (Open Digital Badges). 

Según Raffaghelli, “es un primer espacio de reflexión para docentes universitarios, educadores y estudiantes de ámbitos de ciencias sociales o tecnología”, pero considera interesante “ir extendiendo la reflexión a todos los niveles de alfabetización ciudadana y escolar sobre una problemática que en un futuro inmediato definirá muchos de nuestros espacios vitales”. Estos webinar “son parte de un esfuerzo continuo sobre la alfabetización digital, en un mundo que muta constantemente. Esta alfabetización se mueve entre la necesaria adquisición de habilidades y la adquisición de una mirada crítica, que permita aprovechar la innovación de manera justa, equitativa y positivamente transformadora”. 

Juliana Raffaghelli
Juliana Raffaghelli

El interés por esta mirada crítica llevó a Raffaghelli a colaborar con quien será la primera participante del webinar, Bonnie Stewart, educadora e investigadora especializada en las implicaciones de las redes digitales a nivel social, cultural y del aprendizaje. Profesora asistente de Pedagogía en línea en la Facultad de Educación de la Universidad de Windsor, colabora desde el 2018 con Raffaghelli, a partir de intereses comunes sobre Digital Scholarship y la visión compartida sobre la necesidad de intervenir desde un punto de vista crítico sobre el “tecno-entusiasmo” generado alrededor de la datificación. Hablamos con Bonnie Stewart sobre estos y otros aspectos.

En un artículo, hablaste de “nuestra incapacidad actual generalizada para enfrentarnos al ecosistema de información contemporáneo y lo que es ahora la Web”. No parece muy optimista…

Nuestros sistemas sociales son cada vez más complejos e injustos, y me parece que las personas estamos buscando soluciones que reducen la complejidad. Nos encantan las respuestas fáciles. En realidad, no se abordan los problemas reales, aunque sigamos dando más y más de nuestra estructura y sistemas sociales a estos enfoques solucionistas. Trabajé en la Web a principios de los 2000, trabajé a través de la Web 2.0. Me integré en aquella cultura participativa y relacional y vi cómo colectivamente, a nivel social, la socavábamos y la vendíamos para atraer la monetarización y la datificación. Son muy atractivas: la monetarización ha convertido las aficiones en beneficio y celebridad, por lo menos para unos cuantos, y los datos son la promesa del conocimiento final, el sueño hiperracional de que todo se puede traducir en puntos de datos. Pero no es un camino hacia sistemas humanos sostenibles y equitativos. 

¿Cuáles son los problemas actuales del consumo mediático?

Creo que la forma de hablar de los medios de comunicación que tenemos no tiene casi nada que ver con lo que está pasando realmente. Existe una clase particular de narrativa que es fácil de vender en la economía de atención en que se han convertido nuestros medios de comunicación: es una narrativa de “¡Innovación!” y “¡Futuros!” que revistas como Forbes y Harvard Business Review y periódicos como el New York Times intentan siempre vender. Es la narrativa de la revolución tecnocrática. Es una “interrupción”, una revolución sin molestias reales, excepto para aquellos perdedores que han quedado atrapados en el pasado y pueden dejarse atrás.

La narrativa educativa pone en primer plano el aprendizaje, impulsado por el objetivo de hacer el mundo un poco mejor

Nadie quiere quedarse atrás, de manera que hay toda una conversación sobre “el futuro del trabajo” que se desprende de ahí y que se está utilizando poco a poco para reforzar la educación superior en el siguiente sentido: ¿Cómo podemos jugar con la incertidumbre que enfrentamos como especie, dada la creciente desigualdad, el cambio climático, la vigilancia de datos? ¡Ah, de acuerdo! Hablaremos de Inteligencia Artificial (IA), porque la gente no sabe realmente qué queremos decir con eso. Cuando hablamos de IA hablamos de la intersección de dos de las lógicas culturales de nuestro tiempo: la lógica del negocio, porque la IA es ante todo un producto, y la lógica de los medios, porque la IA nos permite captar la atención. Utilizamos la IA como atajo para invocar la tecnología como fuerza para el cambio sin reconocer la complejidad del mismo, o el hecho de que el cambio se refiere realmente a prácticas humanas y comprensiones del mundo. Este es el problema del consumo mediático en general: estamos atrapados en diferentes canales y luchamos para trabajar juntos, incluso para conseguir objetivos compartidos. 

¿Cuál puede ser el papel de los educadores y educadoras en esta situación?

Me gusta mirar este problema general a través de la lógica de la educación, que es una lógica diferente. La narrativa educativa pone en primer plano las cuestiones del aprendizaje y el bien público que representa. Desde mi punto de vista, el aprendizaje es lento y costoso, y se ve afectado por la tecnología y la automatización y el ecosistema de la información, pero no está impulsado por ellos. Está impulsado por el objetivo de hacer el mundo un poco mejor. 

¿Cuáles son las habilidades que necesita un ciudadano o ciudadana del presente y del futuro en nuestro ecosistema de información?

  • Pensamiento sistémico
  • Capacidad de colaboración y contribución
  • Comprensión de qué es Internet y cómo funciona, más allá de la codificación, además de una comprensión profunda de la privacidad, de la vigilancia, de cómo se están armando los medios contra la participación democrática.
  • Estómago fuerte, para hacer frente a la porquería que se encuentra.
  • Humildad: todos tenemos que ser aprendientes para mantenernos al día.
  • Esperanza.

¿Qué es la educación mediática y cómo te has comprometido con esta importante área de la educación?

Me inicié en la alfabetización mediática en la década de los noventa, cuando se trataba de dar un sentido a la publicidad y a los medios de difusión. Unos años más tarde, cuando empecé a escribir en línea y finalmente entré en el mundo de las redes sociales, fue más como productora de contenido que como educadora, pero el objetivo quedó en mí. Volví a la universidad en 2010 para hacer mi doctorado en educación y decidí que los medios digitales y las redes sociales eran la esfera que quería explorar, porque mi integración en el mundo de la Web 2.0 me dio un lugar de primera fila para observar sus operaciones y los cambios que estaba sufriendo. Empecé mi beca de medios digitales con una comprensión basada no en lo que decían los estudiosos, sino los profesionales, y esto me proporcionó, según creo, una ventaja en los primeros años emergentes de esta década.

¿Por qué crees que ahora es el momento adecuado para hablar de datos? ¿Cómo has colaborado con la UOC en este campo?

Hace unos cinco años, cuando el MIT estaba diseñando la plataforma que ahora es EdX para cursos abiertos, tuve una acalorada discusión en una conferencia con el tipo de informática que dirigía el proyecto. Porque él decía: “bueno, si pudiéramos simplemente desglosar lo que una persona entiende en fragmentos más pequeños, llegaríamos a la pieza que no entiende, y podríamos dirigir hacia allí nuestra docencia”. Esto es lo que Paolo Freire llamaría educación con “modelo bancario”. Se trata del aprendizaje automático puro y duro.


El sistema fue construido por personas que no lo diseñaron para la diversidad y la complejidad, ¡pero la sociedad es así! Es el momento de tratar este tema. O quizás lo era hace cinco años, pero ahora estamos aquí.

A lo largo de estos cinco años he observado cómo el aprendizaje automático y sus “primos culturales” relacionados con la datificación se extendían como un virus a través de la educación, el comercio, la salud, la policía y la democracia. Hay maneras según las cuales el big data ofrece valor. Pero siempre hay esta promesa de que, de alguna forma, la visión de los datos es una visión neutral, que puede ser una visión perfecta del mundo. En cambio, cuando ponemos en práctica estos sistemas,  seguimos notando que los costes humanos son muy elevados, particularmente entre poblaciones que ya sufren discriminación y marginalización. Por ejemplo, la gente real ve cómo se rechaza su tarjeta de embarque porque la tecnología de reconocimiento facial no puede leer los datos de una gran cantidad de caras de piel oscura. O de caras femeninas. Esto pasa porque el sistema fue construido por personas que no diseñaban para la diversidad y la complejidad. En cualquier caso, ¡así es la sociedad! Creo que es hora de tratar este tema. O quizás lo era hace cinco años, pero ahora estamos aquí. 

Llevo un año trabajando con Juliana Raffaghelli de Edul@b de la UOC. Estamos interesadas en la alfabetización en datos, en particular de la alfabetización en datos para educadores. En última instancia nos gustaría entender qué es lo que la gente necesita entender (aunque eso siga creciendo) así cómo lo que entienden, y pensar algunas intervenciones que pudieran ayudar un poco en el proceso de construcción de una narrativa social diferente para las decisiones a nivel de sistemas. No es un objetivo pequeño, pero es bueno tener un reto.

Los días 4 y 5 de diciembre se inicia la serie de webminars del proyecto ‘Data Cultures in Higher Education’ de Edul@b. Se puede participar presencialmente o en línea. Para más información, haced click aquí.