Vanessa Fuentes: «El entorno online de la UOC aporta una inclusión de la discapacidad»

Entrevistamos a Vanessa Fuentes, alumni de la UOC y tutora del máster universitario en Dificultades del aprendizaje y trastornos del lenguaje

vanessa fuentes
Vanessa Fuentes

La escritora Anaïs Nin afirma que «no vemos las cosas tal como son, las vemos tal como somos nosotros». Hablando sobre su vida con Vanessa Fuentes, graduada en Psicología, y máster universitario en Educación y TIC (e-learning), tutora del máster de Dificultades del aprendizaje y trastornos del lenguaje, esta máxima es totalmente acertada. Vanessa tiene parálisis cerebral. Esto no significa que esté enferma ni que haya permitido que le sirva de excusa para no ser o no hacer: simplemente, ella funciona diferente. De hecho, cree firmemente que todos somos iguales y diferentes a la vez. Hasta los 18 años, fue alumna en una escuela de educación especial, pero ella quería estudiar de forma ordinaria: se sacó el graduado escolar en una escuela de adultos, cosa que fue una primera experiencia inclusiva muy positiva y, más tarde, hizo el grado de integración social, donde los compañeros la trataron como una más. Sin embargo, ella quería ser psicóloga, por lo que comenzó a estudiar a una universidad presencial. Recuerda que los dos primeros años fueron muy bien, pero después los socavones se empezaron a acumular: si no hubiera sido por la UOC, tendría que haber dejado la universidad. Se graduó en Psicología y estudió el máster universitario en Educación y TIC (e-learning). Vanessa lo tiene claro: a las personas que viven con discapacidad y disfuncionalidades «sencillamente hay que tratarnos con normalidad» y no hacernos «demostrar constantemente, en todos los ámbitos, las capacidades que hay detrás de las limitaciones físicas».

¿Por qué elegir los estudios de Psicología?

De pequeña tenía un cierto temor a los psicólogos y las pruebas psicotécnicas que se realizaban en la escuela especial. Pero al llegar a la escuela de educación adaptada donde estudié diseño gráfico e informática, me cautivó la admirable labor que realizaban los dos psicólogos. Asimismo, a raíz de estar once años en un «esplai» ordinario, me había ido interesando el mundo de los colectivos sociales, de forma que decidí hacer el grado superior de Integración Social para, a continuación, poder acceder a la carrera de Psicología. Pensé que el campo de la investigación en psicología podía ser una buena salida profesional para mí, teniendo en cuenta las mis limitaciones físicas.

Entraste en la universidad presencial y estudiaste hasta segundo… Lo tuviste que dejar.

Recuerdo los primeros meses con dulzura, pero poco a poco en mi mente se construyó una muralla donde sólo podía ver inconvenientes y defectos. En este montón de obstáculos estaba la imposibilidad de poder coger las asignaturas que corresponden por el hecho de no poder pasar demasiadas horas en la facultad. Por ejemplo, está prohibido ser acompañada y ayudada para ir al servicio. Otro factor influyente fue tener que depender de mis compañeros y compañeras en casi todas las tareas universitarias como coger apuntes, acompañarme a la clase (por la sobreprotección de la misma facultad), etc. Son pocas las personas solidarias y con empatía que quieran ayudar, sin crear contigo un vínculo de superioridad. En aquella facultad experimenté la sensación del sujeto invisible: a veces, al pasar por una puerta no me la sujetaban.

Cuando la diversidad física, sensorial e intelectual se vea como una diversidad más de la sociedad y los recursos que necesitamos estén cubiertos, entonces podremos ver una inclusión real

Y entraste en la UOC. ¿A qué retos vas enfrentarte como estudiante virtual? ¿Qué ventajas encontraste?

Haciendo una valoración cuantitativa del cambio, puedo decir que los resultados obtenidos mostraban una mejora en mi expediente, pero este aumento de calificación era debido a un incremento de trabajo que requería el doble de esfuerzo de lo que tenía que hacer en la universidad presencial. Aun así, pienso que la enseñanza virtual me devolvió las ganas de seguir luchando por mi meta. La experiencia en la UOC, por un lado, me facilitó el estudio en un entorno adecuado a mis necesidades y sin recurrir a la dependencia, aunque me privó de algunos privilegios sociales como puede ser disfrutar de las clases magistrales y las relaciones sociales entre compañeros y compañeras. En el entorno virtual estas relaciones sociales se transforman en un intercambio de comentarios a través de un foro donde cuesta un poco más establecer amistades, dado que en cada asignatura encuentras personas diferentes y totalmente desconocidas en un mar de letras. De todos modos, puedo decir que, gracias a ello, he sido una estudiante más en la UOC: en este tipo de sociabilidad tipográfica he encontrado un gran cariño.

Ahora eres tutora de un máster en la UOC. ¿Cómo llegó esta oportunidad?

Nunca en la vida lo habría imaginado. ¡Es un sueño imposible hecho realidad, teniendo en cuenta que, a los 18 años, mi futuro era ir a un centro ocupacional! Pero nunca me conformé. Perseguí sueño tras sueño. Finalmente, la oportunidad me llegó gracias a un exjefe que había tenido haciendo de formadora en un curso en línea del Departamento de Enseñanza, y a la gran perseverancia del director y compañeros tutores del máster que, sin conocerme, lucharon para que me permitieran ejercer dejando de lado mi discapacidad física y haciendo visibles mis otras capacidades o habilidades. Pocos lo hacen, siempre les estaré inmensamente agradecida.

discapacidad e iclusión

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo? ¿Qué crees que aportas, desde tu experiencia de lucha y esfuerzo?

Lo que más me gusta es que aprendo del alumnado. Sus dudas y necesidades me hacen mejorar, busco la mejor manera de asesorarles e intento darles el apoyo informativo que necesitan. También me enriquezco de la experiencia y los consejos de los y las compañeras tutoras, lo que hace que nuestra labor sea muy bonita, un intercambio de saberes. No creo que yo aporte nada más que los demás tutores. Al contrario, pienso que gracias a todos juntos, podemos aportar, como equipo, una normalización e inclusión de la discapacidad y mostrar que tan sólo soy una tutora más, que es lo que me gusta ser.

¿Cuáles han sido tus apoyos a lo largo de la vida para ir cumpliendo esas metas?

Principalmente mi abuela y mi tía paternas, que han hecho de madres y han luchado para darme el camino académico que yo quería. También la dirección de la escuela de educación adaptada Pont del Dragó junto con los profesionales del Servicio Educativo Específico de Motóricos. Sobre todo a su coordinador, ahora ya jubilado, que creyó en mí y siempre puso luz donde yo sólo veía oscuridad. Gracias a todos ellos, soy lo que soy. Al terminar la carrera, también encontré un gran apoyo en el grupo de trabajo de psicología y discapacidad del Colegio de Psicólogos, en el que me siento una integrante más, y que me da oportunidades de participar y organizar jornadas e incluso dar formación a los cuerpos de seguridad de Catalunya. Son oportunidades que no hubiera imaginado hace tan sólo ocho años.

¿Como te gusta definirte, como estudiante y como persona?

Me apasiona estudiar y aprender. Dicen que soy constante y demasiado perfeccionista, que modifico las cosas cincuenta veces hasta que lo encuentro bastante bien, pero yo creo que siempre puede estar mejor. En el ámbito personal, me gusta leer, escribir, ser autodidacta para crear apps y recursos que puedan ayudar a las personas, salir a pasear, el teatro… Bueno, las aficiones típicas de cualquier persona.

¿Crees que las personas con disfuncionalidades físicas o mentales están bien integradas en la sociedad?

Aunque se ha avanzado muchísimo en inclusión, esta etiqueta todavía queda grande dentro de nuestra sociedad. Se progresa muy lentamente y falta mucho por hacer. Cuando la diversidad física, sensorial e intelectual se vea como una diversidad más de la sociedad y los recursos que necesitamos estén cubiertos, entonces podremos ver una inclusión real. Y es que nuestras necesidades tampoco se diferencian tanto del resto: Todos necesitamos recursos, todos dependemos de los demás. Los transportes que cogemos no se mueven solos, lo que compramos no se hace solo… Por lo tanto, todos somos dependientes de diferentes recursos, sólo hay que ampliar la visión sobre las necesidades de cada discapacidad / diversidad. Entonces no será necesario que la sociedad nos facilite nada, porque seremos un miembro más de ésta.

¿Las nuevas tecnologías pueden ser una puerta para esta integración?

Sí, la tecnología ayuda a la inclusión. Se está convirtiendo en herramienta fundamental de nuestro día a día, mejorando la calidad de vida de las personas que tenemos alguna discapacidad y facilitando nuestra autonomía.

¿Cuáles son tus próximos sueños? Los próximos objetivos que te planteas?

Mis sueños son mis objetivos: algunos casi imposibles, como encontrar un trabajo que me permita prescindir de la pensión; otros, por los que tengo que seguir luchando, como conseguir una asistente personal para aumentar mi autonomía y forjar un futuro de vida independiente. Quiero rechazar, si es posible, el futuro residencial habitual para una persona con un grado de discapacidad física como mi. Son sueños y objetivos que se muerden la cola, porque sin asistente personal no me darán una oportunidad laboral, y sin estos dos factores, no puedo luchar por una futura vida independiente.