Vanessa Rodríguez: «La educación sexual debe estar en las aulas, libre de ideologías»

¿Cómo debe ser la educación sexual de los y las adolescentes? Vanessa Rodríguez Pousada, educadora sexual y profesora del máster en Psicopedagogía de la UOC, nos habla sobre ello.

Vanessa Rodríguez Pousada
Vanessa Rodríguez Pousada

Vanessa Rodríguez Pousada es profesora colaboradora de la asignatura Nuevas Miradas de la Psicopedagogía, del máster universitario en Psicopedagogía de la UOC. Estudió Educación Especial y Psicopedagogía en Ourense, y después el grado en Psicología en nuestra universidad. El 2018 publicó en colaboración con Ricardo Fandiño La lucha sexual de los adolescentes en la hipermodernidad (Editorial UOC), un libro en el que se preguntan cómo están viviendo la sexualidad los y las adolescentes del siglo XXI. Hablamos con ella sobre la importancia de la educación sexual, la influencia de Internet y las cosas que nos falta por aprender.

¿Qué saben los y las adolescentes de hoy en día que no sabían los adolescentes hace treinta o cuarenta años, en materia de educación sexual?

En la actualidad, nos encontramos con una discordancia que aparece entre el saber que los adolescentes consideran que poseen con relación a los contenidos de educación sexual y lo que saben realmente. Venimos de una historia reciente donde la sexualidad estaba reprimida, pero, al mismo tiempo, existía una conciencia de esta represión. Esto permitía que el adolescente hiciera una búsqueda consciente de aquellos elementos que sabía que no sabía y, además, sabía que para acceder a una sexualidad sana y libre debía luchar.

«El adolescente está persuadido de que “ya sabe” sobre sexualidad, sobre la de todos y sobre la suya en particular, y que lo que no sabe lo puede conocer fácilmente, en cualquier momento, con un “clic”.

Actualmente, el adolescente está persuadido de que “ya sabe” sobre sexualidad, sobre la de todos y sobre la suya en particular, y que lo que no sabe lo puede conocer fácilmente, en cualquier momento, con un “clic”. Sin embargo, tanto en la clínica como en los talleres en los que trabajamos con adolescentes en esta materia, sorprende el gran número de jóvenes que dice no masturbarse porque le da asco tocarse, el desconocimiento que tienen del propio cuerpo o el tipo de relaciones de sumisión-control que establecen con sus parejas. Por otro lado, sí que observamos un mayor conocimiento y apertura ante la diversidad sexual.

La aceptación y visibilidad de la diversidad sexual, así como la emancipación de la mujer relacionado con el feminismo son cada vez más grandes, afortunadamente. ¿Por qué nuestras relaciones románticas y eróticas siguen siendo machistas, coitocéntricas e irrespetuosas?

Como bien dices, en los últimos años los estudios están revelando un aumento de las conductas machistas entre los más jóvenes. Sorprende observar en sus relaciones modos de reproducción de épocas pasadas.

Debemos tener en cuenta que, ahora mismo, nos encontramos en un momento en el que la búsqueda y conformación de una identidad se hace cada vez más difícil. Además, los roles tradicionales de género están cada vez más desmontados. Esta combinación puede provocar una reacción en la que se da un regreso desesperado a estos roles, como forma de aferrarse a lo conocido ante la falta de nuevos referentes.  

Este posible enganche a las formas heteropatriarcales como forma reactiva ante el miedo a mostrar una identidad que sea tachada de “anormal” puede deberse a una sensación de amenaza. Cuanto más se sale la mujer de los roles tradicionales o de los modelos femeninos, y el hombre de los roles de masculinidad, esa amenaza aumenta y, por tanto, se incrementan las actitudes de dominio/sumisión típicas de las posiciones de poder. La inseguridad es más patente cuando el adolescente siente que su identidad no es posible debido a la invisibilización o desnaturalización de otras realidades, como por ejemplo la intersexualidad o la transexualidad.

«El desmonte de los roles tradicionales debe ir acompañado de la construcción de nuevos roles de masculinidad y feminidad, que ofrezcan a los adolescentes nuevos referentes».

Esta nueva realidad nos interpela como adultos y como profesionales. Debemos tener en cuenta que el desmonte de los roles tradicionales debe ir acompañado de la construcción de nuevos roles de masculinidad y feminidad, que ofrezcan a los adolescentes nuevos referentes de construcción de identidades por los que guiarse. Si esto no se produce, lo que estamos ofreciendo es destrucción frente a la nada.

En los últimos años ha disminuido mucho la edad en la que los jóvenes tienen la primera relación sexual con penetración…

A veces, esta primera relación con penetración no aparece bajo los parámetros deseados, es decir, bajo el deseo del encuentro íntimo con un otro con el que se desee compartir una vivencia amatoria en la búsqueda de un goce compartido.

En este sentido, la solución pasa por la educación sexual, tanto en la escuela como en las familias. Necesitamos que esta permita un mayor conocimiento de los deseos y de las necesidades de uno mismo y del otro, así como una mayor aceptación. La educación debe también ofrecer las herramientas necesarias para que los más jóvenes aprendan a expresar su erótica del modo que les resulte más satisfactorio, y no desde lo que consideran que deben hacer debido a presiones externas e impuestas desde lo social.

«Necesitamos que esta permita un mayor conocimiento de los deseos y de las necesidades de uno mismo y del otro, así como una mayor aceptación».

En algunas ocasiones, los primeros encuentros sexuales se dan cuando el cuerpo aún está muy lejos de haber acabado los cambios de la pubertad. ¿Cómo crees que interfiere esto con la obsesión por la imagen del cuerpo durante el sexo que tenemos ahora?

La imagen corporal es un valor en alza en nuestro contexto social, así que el deseo de un cuerpo que se enmarque dentro de los cánones establecidos afecta a la experiencia relacional. Debemos tener en cuenta que el cuerpo virtual, atravesado por filtros y modificaciones, está muy presente en los y las adolescentes. La exposición virtual de un supuesto cuerpo puede generar inseguridades a la hora de establecer relaciones desde lo real, debido a la diferencia que existe entre lo que se ha creado (el ideal) y lo que se es (lo real). Esas mismas inseguridades pueden provenir del cuerpo en transformación propio del período adolescente, ya que en esta transformación la imperfección es una constante, una constante que no responde a los cánones deseados y que no se vive con la naturalidad propia del proceso propio del cambio.

La red puede ser un entorno inigualable para intercambiar información. ¿Crees que las aulas son el mejor lugar para educar a los jóvenes sobre educación sexual? ¿Debería la educación sexual afrontarse desde lenguajes más cercanos a los jóvenes cómo las redes sociales, Youtube o Netflix (Sex Education)?

Las aulas son un lugar donde la educación sexual debe estar presente, ya que son las que pueden presentar una educación sexual fuera de ideologías y morales. Evidentemente, se debe hacer una educación sexual en la que los adultos nos acerquemos a los más jóvenes y no a la inversa. Sin el conocimiento de su realidad, sus modos de relación, su lenguaje y la escucha respetuosa de sus opiniones, la educación sexual no es posible.

Tú misma has impulsado una miniserie sobre sexualidad en Youtube. ¿Cómo surgió la idea? ¿A qué atribuyes el éxito que ha tenido? 

S.E.X_WEBSERIE (Algo más que una serie sobre educación sexual) surge de la productora gallega Illa Bufarda, que se puso en contacto con ASEIA (Asociación para a Saúde Emocional na Infancia e na Adolescencia), de la que soy miembro fundadora con otras compañeras y compañeros interesados por el desarrollo saludable de esta franja de población. 

Uno de los capítulos de la webserie S.E.X.

S.E.X. nace en un momento de intensa actividad de ASEIA en el ámbito de la educación sexual. Durante ese trabajo tanto de reflexión como de interacción con la población joven, tomamos conciencia de la importancia de trabajar para ayudar a diferenciar la fantasía de la imagen de la realidad de los encuentros sexuales. Hoy en día la mayor parte de niños y niñas se acercan por primera vez a contenidos sexuales a través de internet, por eso decidimos ofrecer un recurso profesional en el medio en el que los adolescentes buscan la información.

Creo que uno de los éxitos de la serie es ofrecer un mensaje adulto con contenidos profesionales bajo una apariencia adolescente, donde los protagonistas son también adolescentes con los que sentirse identificados. Otro de los éxitos es hablar de sexualidad desde lo positivo y no desde un mensaje de peligro o alarmismo, enfatizando el placer, el goce, los miedos y el componente emocional como propios del proceso del propio descubrimiento.

«Los objetivos de la educación sexual son el autoconocimiento, la aceptación y la expresión de una erótica satisfactoria».

A veces parece que la educación sexual se reduce a educar sobre embarazos, anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual. ¿Qué falta en las clases de educación sexual?

Hablar solo de esto que comentas es reducir al máximo todo lo que implica la sexualidad. Para hacernos una idea de lo supone esta reducción me gusta citar a Manuel Lucas, que dice que asistir a una clase de educación sexual en la que solo se presenten estos contenidos sería lo mismo que asistir a una clase sobre vino en la que solo se te hable de enfermedades del hígado. Como he comentado anteriormente, los objetivos de la educación sexual son el autoconocimiento, la aceptación y la expresión de una erótica satisfactoria.

¿Qué pasa con las relaciones románticas? ¿Entran dentro del contenido de una buena clase de educación sexual?

Todo lo relacional entra dentro del ámbito de la educación sexual, y evidentemente las relaciones románticas forman parte de este mundo relacional. Trabajando desde la aceptación de uno mismo y del otro y desde el descubrimiento de nuestros deseos, abrimos la puerta a relaciones románticas que tienen que ver con el deseo de compartir, construir y gozar en común.

¿Qué fue lo que te llevó a participar en el equipo UOC?

Yo ya había estudiado el grado en Psicología de la UOC y realizado varios seminarios de formación en la UOC y después de pasar por varias universidades, el sistema de enseñanza y los contenidos ofertados me parecían de los más actualizados. Esta experiencia fue la que me animó a aprovechar la oportunidad que me surgió para dar clase en el máster en Psicopedagogía.

Desde tu experiencia como educadora, ¿qué crees que aporta el modelo diferencial UOC respecto al de otras universidades tradicionales?

Creo que es importante tener en cuenta la diferencia entre virtual y a distancia, el hecho de que la UOC ofrezca un modelo de aprendizaje virtual permite un seguimiento más pormenorizado del alumnado frente a al modelo a distancia. A pesar de que en ocasiones se echa de menos una presencia física, por lo que tiene de cercana, el modelo virtual también ofrece herramientas de acercamiento entre el profesorado y el alumnado que ayudan a solventar este hándicap.

Siguiendo por esta línea, ¿qué beneficios dirías que obtienen los y las estudiantes y el profesorado del modelo UOC? ¿Qué aportan a la universidad?

Creo que uno de los mayores beneficios es el de poder planificar tu propio proceso de aprendizaje. El hecho de no estar ceñido a un espacio físico ni a un tiempo concreto permite compaginar el tiempo de estudio en tu vida de una forma más fácil. También me parece muy útil que se pueda decidir el número de asignaturas en las que matricularte en cada semestre, dependiendo de las necesidades de cada cual.

Uno de los mayores beneficios que reciben los estudiantes es encontrarse con un profesorado que posee experiencia laboral en la materia que imparten. Este hecho no es común en muchas universidades, y considero que es fundamental ofrecer una enseñanza regida por la teoría y la experiencia.

El espacio del foro de las asignaturas permite que las alumnas y alumnos compartan experiencias o abran debates en los que todos los presentes aportamos y recibimos. Desde aquí y desde los trabajos que entregan, no pasa un semestre en el que no me enriquezca gracias a sus aportaciones.