Marta López: «Es el momento de que los espacios de aprendizaje se adecuen a las metodologías activas y actuales»

marta lopez costa

¿Cómo era una clase en 1920? Eran espacios de aprendizaje con una pizarra central, ante la que se situaba la mesa del profesor, que estaba sentado vigilando los pupitres de sus alumnos, puestos en hileras. Quizá encontraríamos algún mapa en la pared, una cartelera y alguna ventana si había suerte. ¿Cómo es una clase del 2020? La mayoría, muy parecidas. El gran problema es que ni los alumnos, ni los docentes, ni la metodología que usan, lo son. La sociedad plantea nuevos retos y necesidades. Los profesionales tratan de dar respuesta a través de nuevas metodologías, herramientas y adaptación de los contenidos. Pero, ¿y los espacios? Como explica Marta López Costa, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y finalista del SpinUOC 2020, la jornada anual de emprendimiento de la UOC, «ahora es el momento de adecuarlos» a la nueva realidad educativa. Smart Classroom, el proyecto de cuatro personas vinculadas al mundo educativo, acompaña las escuelas que quieran poner. Marta es doctora en Educación y tecnologías digitales por la Universidad de Barcelona.

¿Cómo y cuándo nace Smart Classroom?

Smart Classroom nació como proyecto de investigación en el año 2017 y tiene por objetivo codiseñar e implementar espacios de aprendizaje para diferentes tipos de centros educativos. Éramos doce investigadores que queríamos poner la base científica de cómo debían ser las nuevas aulas. Desde el 2019, cuatro de nosotros seguimos y lo hemos convertido en una Spin Off. Somos Guillermo Bautista, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y director del
Máster de Formación de Profesorado de Educación Sec. Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas (UPF-UOC), Anna Escofet, de la UB, Maria Casanovas, como técnica, y yo que soy profesora de la UB y colaboradora en la UOC.

Nacistéis como un proyecto de investigación per… muy aplicada, ¿no?

¡Por supuesto! Una de las fases nos llevó a codiseñar cinco aulas de espacios públicos. Y desde el principio, empezaron a salirnos proyectos con centros de primaria y secundaria pero también con Ayuntamientos como el de Viladecans -donde hemos trabajado con todas las escuelas! – o Santa Coloma. Actualmente, estamos diseñando un aula de la UB y un espacio de la UOC. Por ello, quisimos convertirnos en consultoría…

¿Cómo explicáis este éxito?

Era tan necesario este cambio de las aulas! Las escuelas han hecho un cambio metodológico muy importante en los últimos años: han apostado por proyectos más activos y dinámicos, el trabajo colaborativo, el aprendizaje servicio… ¡y los espacios siguen siendo los mismos! Ahora es el momento de que los espacios se adecuen a estas metodologías activas y actuales.

El punto fuerte de nuestro proyecto es el codiseño. Trabajamos en sesiones presenciales con docentes, familias, el alumnado y agentes de la institución.

La gente no era consciente de la importancia de los espacios de aprendizaje…

Antes, no. ¡Pero es el tercer pilar educador! La pedagogía es el pilar principal pero la tecnología y el espacio le deben apoyar. No es lo mismo aprender con una nueva metodología en un espacio adaptado que en un tradicional…

¿Por qué decidisteis presentaros al SpinUOC?

Todo nos ha ido viniendo tan rápido… ¡sin tenerlo planteado! Necesitamos visión empresarial, trabajar aspectos de comunicación o marketing. Tenemos un proyecto: ¿cómo lo convertimos en una consultoría? ¿Cómo aprovechar nuevas oportunidades de negocio que vamos encontrando como el diseño de producto o de mobiliario? Participar en el SpinUOC nos ha ayudado a poner orden en nuestras ideas: para empezar, tuvimos que presentar una propuesta de organización. La última fase nos ayudará a cómo presentarnos como organización empresarial, por ejemplo. Cosas que no son nuestras pericias…

¿Cómo es el aula ideal?

No hay un único modelo ideal: el aula debe adaptarse a la escuela, el alumno, el ideario del centro… pero si hay unos principios que deberían tener. Por ejemplo, deben respetar el principio de flexibilidad: el aula debe permitir trabajar en grupo pero también de manera individual, debe contar con diferentes subespacios… Segundo principio, el de bienestar y comodidad para el alumno y docente. O el de ofrecer multiplicidad de recursos, desde papeles a digitales, que apoyen y ayuden al proceso. Evidentemente, deben ser aulas seguras.

espacios de aprendizaje
Espacios de aprendizaje en la escuela Roser Capdevila diseñado por Smart Classroom Project

¿Cómo trabajáis para conseguirla?

El punto fuerte es el codiseño. Nosotros trabajamos en sesiones presenciales con docentes, familias, alumnado y agentes de la institución. Acabamos creando conjuntamente un prototipo del espacio y nosotros elaboramos un informe y guía final. Acompañamos en la implementación, donde lógicamente, entran los técnicos. Hasta ahora, no hemos hecho ninguna nueva construcción, sólo la transformación de espacios ya construidos.

¿Cuál es el principal problema que se encuentra cuando empezamos una codiseño?

¡Los recursos económicos de los centros públicos! Por ello, con el informe final, hacemos feedback y propuestas concretas teniendo en cuenta sus posibilidades a la hora de implementarlas. De hecho, acompañamos el proceso hasta el final. Una vez incluso pintamos la escuela con los padres y madres!

¿Cómo sueñas Smart Classroom de aquí a 10 años?

Nos cuesta marcar las líneas de futuro, por eso SpinUOC nos va tan bien. De momento, trabajamos bajo el contrato de transferencia del conocimiento. Queremos ser una consultoría: hay que ver el formato para poder ayudar a muchas escuelas en este cambio del espacio pero también ser capaces de hacerlo en otros espacios educativos, añadiendo otras líneas de negocio.