Envejecimiento en casa en tiempos de pandemia: nuevos modelos de cuidados

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El coronavirus acelera la necesidad de replantear el modelo de residencias para mayores y apostar por nuevas modalidades de envejecimiento en casa como el cohousing senior

La crisis de la COVID-19 ha puesto de relieve la necesidad de replantear el modelo de atención de larga duración a las personas mayores en el tramo final de la vida. Las dramáticas consecuencias de la pandemia sobre la población de edad más avanzada, y el especial ensañamiento y alta mortalidad en las personas que viven en las residencias, refuerzan la necesidad de potenciar el envejecimiento en el hogar, o en un entorno más controlado y con servicios externos, pero en el que se pueda crear uno.

La idea no es nueva, pero cobra vigencia después de ver que, en los países europeos, la mitad de las muertes asociadas al coronavirus tuvieron lugar en residencias. “La estructura de los espacios, la falta de recursos y de personal y su elevada rotación facilitaron estas trágicas cifras, que no son únicas de Europa: en Canadá fueron el 75% de las muertes y en EUA, el 40%”, explicaba el Doctor en Psicología Social y Profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Daniel López Gómez, en el marco del webinar Envejecimiento en casa y cuidados: imaginarios, prácticas y tecnologías, moderado por Adrián Montesano, también profesor de los Estudios. Una sesión alineada con la formación del grado de Educación Social de la UOC y dirigida también a estudiantes del grado de Psicología, estudiantes de máster y doctorado en ciencias sociales y de la salud y profesionales del campo de la gerontología y la geriatría especialmente interesados en los cuidados de larga duración.

Un nuevo modelo de atención a las personas mayores

Si bien el impacto de la COVID-19 en las personas mayores que viven en sus domicilios ha sido apenas estudiado, se reclama ya un cambio de modelo de atención a los mayores que gire entorno a la idea del hogar.  En Catalunya, la Sociedad Catalana de Geriatría y Gerontología, la Fundación iSocial y la Federació d’Associacions de Gent Gran de Catalunya están impulsando un Debate abierto (y urgente) sobre el nuevo modelo de cuidados de larga duración y residencial y desde el colectivo “Llars per viure” se ha puesto un marcha un Manifiesto por el derecho a vivir en el hogar, en un entorno acogedor, inclusivo y accesible. A nivel estatal, se ha impulsado la Declaración conjunta en favor de un cambio de modelo de cuidados, que ha sido firmada por miles de profesionales, científicos, familiares y personas mayores.

Todas estas iniciativas se basan en la constatación que las personas mayores quieren vivir durante más tiempo en sus casas, y eso pasa por una mejor atención domiciliaria que integre los servicios sociales y sanitarios.

El doctor López, miembro del grupo de investigación CareNet del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la UOC y especialista en el impacto social de las infraestructuras de cuidado para personas mayores  remarcaba en su webinar que “puede haber un hogar en una residencia de personas mayores”. Según él, lo importante es entender que el hogar no es un simple espacio, sino una práctica constante. Hacer hogar es una acción que requiere de un trabajo permanente en diferentes aspectos y que puede ser puesto en jaque por diferentes sucesos vitales o incluso otras personas, corroboraba.

El Dr. López reclamaba la necesidad de entender la construcción de un modelo de hogar con cuidados como un proceso por el que se calibran modos nuevos y recíprocos de ser dependiente y de estar vinculado con nuevas personas, tecnologías, políticas y también nuevos imaginarios

De hecho, ésta es una opción a explorar, dado que el modelo residencial está ampliamente consolidado. En este proceso de aprender a ser dependiente sin dejar de tener autonomía, hay diferentes herramientas que pueden ayudar a crear un nuevo hogar en una residencia. Utilizar objetos domésticos para decorar los espacios no compartidos puede jugar un papel fundamental, pero hay recursos más allá de la decoración: desde la propia arquitectura y diseño de las instalaciones (generando privacidad y ocultando los servicios residenciales) hasta las nuevas tecnologías que permiten conectar a familias dispersas por el planeta.

El Dr. López reclamaba la necesidad de entender la construcción de un modelo de hogar con cuidados como un proceso por el que se calibran modos nuevos y recíprocos de ser dependiente y de estar vinculado con nuevas personas, tecnologías, políticas y también nuevos imaginarios. Envejecer con cuidados externos se ha de concebir no como una ruptura, sino como un proceso de continuidad en el que hay que aprender a ser dependiente sin dejar de tener autonomía.

La necesidad de replantear las políticas de envejecimiento

El webinar permitió al doctor López hacer una aproximación crítica a las políticas de envejecimiento en casa desde una óptica europea a partir de libro Ways of Home-Making in Care for Later Life, editado por Bernike Pasveer, Oddgeir Synnes y Ingunn Moser. Se trata de una de las publicaciones más recientes y completas sobre el tema, en la que los autores cuestionan que, a menudo, detrás del fomento de políticas de envejecimiento en el hogar se esconde únicamente una idea de ahorro.

Para conseguir el bienestar y la autonomía necesaria de los usuarios de una residencia diseñada entorno a la idea de hogar se requiere también del trabajo constante y oculto de muchos profesionales, reforzando la idea de que el hogar se hace.

Los autores sostienen que las personas que, por sus condiciones o las de su entorno, no puedan estar en su domicilio habitual, deberían poder acceder a residencias que sean lo más parecidas posible a sus hogares. Cada vez hay más voces que reclaman unos entornos residenciales conceptualizados y diseñados arquitectónicamente a partir de la idea de domicilio, de manera que los usuarios tengan un cierto grado de control de su entorno más directo, puedan disponer de privacidad y autonomía en función de sus necesidades e incluso tengan la capacidad de decidir sobre el ritmo de vida, pudiendo organizar los horarios y rutinas como las comidas en función de sus necesidades. Para convertir las residencias en hogares, a parte de dar más peso a la decoración y permitir que traigan objetos propios de casa, habrá que afrontar un cambio en el modelo de asistencia: las personas que trabajan allí, a parte de ofrecer los cuidados y servicios, deberán hacer que te sientas como en casa. Además, la gestión y administración de la entidad y los límites que impone habrán de quedar ocultos a los residentes. Se trata, en definitiva, de desinstitucionalizar el cuidado residencial.

Pero el simple hecho de vivir en una residencia diseñada entorno a la idea de hogar no significa que ésta lo sea. Incluso vivir en el domicilio propio puede no ser suficiente. Para conseguir el bienestar y la autonomía necesaria de sus usuarios se requiere también del trabajo constante y oculto de muchos profesionales, reforzando la idea de que el hogar se hace. Más allá de pensar en el hogar simplemente como un espacio físico, se le pueden asociar otras visiones más profundas: “puede ser también una muestra de los ideales personales, allí donde se articulan las narrativas biográficas, o algo hacia donde se va y que califica la vida en su tramo final. También ejerce como nexo de unión de diferentes miembros familiares”, recordaba Daniel López.

Así pues, el hogar da lugar a imaginarios cambiantes que, además, en función de la etnia o el colectivo minorizado, puede tener percepciones nada románticas. Además, a la vez que indica competencia personal y autonomía, vivir en el domicilio también tiene asociado cierto riesgo de aislamiento social y de soledad.

Una opción de futuro para el envejecimiento en casa: el cohousing sénior

cohousing sénior
Trabensol, uno de los ejemplos de cohousing sénior en España

Por eso, antes de dar el salto (a menudo costoso) a una residencia, cada vez cobran más protagonismo opciones intermedias en el envejecimiento en casa, como pueden ser los pisos tutelados o el fenómeno de las viviendas colaborativas para mayores o senior cohousing. El Doctor en Psicología Social y Profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC expuso en el marco del webinar que una nueva generación de personas mayores está apostando por la vía del cohousing sénior. Se trata de una vía de envejecimiento alternativa por parte de personas mayores, que reivindican un cambio de modelo y pasan a la acción generando un nuevo entorno o comunidad en la que se comparten los servicios y se “autogestiona” la vida en común. La prueba de que es un movimiento en auge es que, según el portal Cohousing Spain, ya tiene más de 200 iniciativas activas y, en territorios como el principado de Asturias, incluso se ha empezado a regular dentro del catálogo de servicios sociales.

Estos primeros modelos de cohousing sénior han dado lugar a investigaciones como el proyecto MOVICOMA, dirigido por el Dr López, sobre el peso y la influencia de los servicios, la edad o el género de los miembros en el funcionamiento y las dinámicas que se establecen en estas comunidades. El apoyo mutuo, el envejecimiento activo, la independencia y la capacidad para hacer frente a los retos suelen ser puntos básicos de estos proyectos de envejecimiento en casa, que se espera que continúen creciendo y sean motivo de nuevas investigaciones científicas.

Ahora, ante la magnitud y duración de la epidemia de COVID-19, el Dr López se plantea hasta qué punto la forma de “hacer hogar” cambiará en domicilios, residencias o en estos experimentos sociales que ensayan nuevas formas de articular los cuidados en la última etapa de la vida.

Puedes recuperar el webinar completo aquí: