Asperger en femenino: un autismo con características propias

14 febrero, 2020

¿Es cierto que hay más hombres que mujeres con Asperger? ¿O quizás es que el estudio diagnóstico hasta ahora ha sido influenciado por una visión predominante del perfil masculino? ¿Cuáles son los rasgos diferenciales de las niñas, chicas y mujeres con Asperger? Desde los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación queremos apuntar conceptos básicos del Asperger en femenino, una neurodiversidad todavía en la sombra.

La SA, la vertiente más leve del autismo

El síndrome de Asperger viene determinada a partir de los trabajos del pediatra austriaco Hans Asperger en 1944 (y sobre el que ahora pesa una oscura reputación al servicio de los nazis), y comenzó a popularizarse en 1981 por la psiquiatra británica Lorna Wing. Una investigación que abría una nueva rama dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA), basada en características concretas tales como la no interpretación de la comunicación no verbal, empatía limitada, dificultades sociales, limitaciones físicas y a menudo una inteligencia alta o incluso superdotación.

4-1: cuatro hombres por cada mujer diagnosticada con el síndrome de Asperger (SA) era el valor que hasta hace poco se daba a la prevalencia. Un dato donde el género masculino es mucho más predominante y de la que dan fe las personalidades históricas bautizadas con este síndrome (como en prácticamente toda la historiografía, hombres) o personajes de ficción actual como el Sheldon Cooper de la serie Big Bang Theory o el protagonista con TEA de Atypical, el del film Rain Man o el la novela El curioso incidente del perro a medianoche. Sólo el caso de Greta Thunberg (por otra parte tan criticada) sería paradigmático de Asperger femenino reconocido.

Pero los últimos estudios indican que de hecho, la correspondencia, si se diagnosticara correctamente, sería mucho más baja, entre 2-1 o incluso 2-3.

¿Por qué no se diagnostican más mujeres Asperger?

El motivo por el que hasta ahora el Asperger en femenino ha quedado escondido ha sido, según apuntan numerosos estudios, porque precisamente las niñas, chicas y mujeres con esta condición tienen unas destrezas diferentes de las masculinas, sobre todo a nivel relacional y social, ante un contexto poco sensible a sus necesidades de interacción social. Por lo tanto ellas son más difíciles de identificar, sobre todo en la infancia.

A menudo, además, la primera diagnosis que se ha hecho en las niñas es errónea: desde TDAH, trastorno límite de personalidad o depresión. Y muchas se han enterado de que son Asperger a partir de alguna crisis en la adolescencia o incluso en el momento en que se ha diagnosticado algún hijo o hija suyo con el mismo síndrome.

greta thunberg
Greta Thunberg, el ejemplo más mediático de Asperger femenino

Asimismo, las pruebas diagnósticas existentes no se corresponden con las características propias del Asperger en femenino: «el predominio de una visión masculina en el diagnóstico, con una mayor presencia de hombres en los campos de diagnóstico de las Ciencias de la salud, ha podido influir con una descripción de síntomas diagnósticos predominantemente masculinos del perfil con TEA«», explica Alfonso Igualada, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación y director del grado en Logopedia.

Varios investigadores e investigadoras reclaman la construcción de nuevos estándares que se adecuen a las particularidades femeninas y permitan pues, la detección más elevada y, por tanto, poder también responder a las necesidades y tratamientos que puedan ayudarlas.

Características propias del Asperger en femenino

Partiendo de la obviedad de que cada persona es única y viene determinada por su herencia, entorno familiar y circunstancias vitales, las mujeres Asperger presentan una serie de rasgos que las diferencian de los hombres o matizan, y que determinan su vivencia con el síndrome:

– Empatía más elevada: a diferencia de los hombres Asperger, que tienen grandes dificultades de mostrar empatía hacia los otros, las «Aspergirls» se muestran más comprensivas y capaces de descifrar sentimientos y mostrarlos a partir de la observación y repetición.

– Comunicación más aguda: estudios concretos sobre el lenguaje han determinado que el Asperger femenino permite a sus afectadas tener una capacidad de comunicación más avanzado que los hombres. «Las investigaciones comienzan a mostrar que las mujeres con TEA presentan más habilidad que los hombres TEA para expresar ciertas formas lingüísticas con carga de información social y abstracta, como ahora, los verbos «pensar» o «sentir», los llamados verbos cognitivos o metalistas. Diferentes teorías pueden explicar esta diferencia. Estas características del perfil mujer / chica pueden ser una consecuencia de diferencias del neurodesarrollo del lenguaje y de la comunicación. Sin embargo, las construcciones del género en la sociedad pueden haber influenciado en la construcción de la comunicación social y en la perspectiva diagnóstica», comenta Igualada.

– Intereses limitados diferentes: las personas con TEA en general y con Asperger en concreto son conocidas por tener unos intereses restringidos que pueden llegar a ser auténticas obsesiones y en las que se convierten en expertas. Pero mientras que en los hombres estos suelen ser temas como el espacio, los trenes o coches, los dinosaurios y las matemáticas, en el caso de las mujeres del espectro varía y encontramos ámbitos como la literatura, idiomas, historia o el arte.

– Alta sensibilidad: tanto las mujeres como los hombres Asperger no sólo tienen a menudo alta sensibilidad emocional, que se ve afectada por la dificultad que tienen para descifrar el mensaje correcto que reciben los interlocutores (más malentendidos o tomarse las cosas personalmente). También la tienen por los estímulos externos tales como ruidos, texturas o perfumes intensos, que les genera gran ansiedad y colapso mental. La diferencia es en el tipo de respuesta, mucho más violenta en el caso masculino.

– La inteligencia que marca la diferencia: en las mujeres Asperger con una inteligencia más elevada de los márgenes normales o con Altas Capacidades los síntomas del síndrome son aún más sutiles y muestran gran capacidad de funcionamiento (por ejemplo, no les afectan tanto los cambios de rutinas, son más flexibles) y de éxito escolar (gran capacidad expresiva, especialmente en las que han tenido hiperlexia).

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Foto: Bekah Russom a Unsplash

– Soledad y explosiones: en el Asperger femenino encontramos menos violencia física que en el masculino, pero los colapsos emocionales y sensoriales se expresan en explosiones de rabia o llantos puntuales, que enseguida, pero, se atenúan y una vez destensadas, permite volver a la calma. El refugio necesario diario en la soledad de su habitación también les permite rebajar la sobrecarga de la jornada.

– Poca destreza motora: en este aspecto, se asimilan bastante los hombres y mujeres Asperger, pero quizás en ellas queda todavía oculto por la justificación histórica y errónea que las mujeres tienen menos capacidades físicas, que todavía desgraciadamente prevalece.

– Más emocionales: cuando la mujer Asperger está contenta puede hacer acciones como saltar o correr. Cuando está triste se balancea o se rasca la cara, por ejemplo. También explica más sus sentimientos o problemas emocionales que no el hombre.

– Sexualidad poco definida o asexualidad: muchas chicas y mujeres Asperger se declaran homosexuales o bisexuales, y todas en general viven la sexualidad de manera muy diferente que los neurotípicos. Por otra parte, a menudo hay casos de personas trans* o de dudas en este aspecto que también pueden venir derivados de la dificultad de sentirse identificadas en sus grupos de iguales.

– Dificultades sociales más atenuadas: las relaciones sociales es uno de los principales problemas a los que se enfrenta un persona con Asperger, ya que el mecanismo mental y emocional que sigue no se alinea con el de una persona neurotípica. Sentido del humor diferente o comprensión de las metáforas, hablar de temas que no sean de su interés restringido, mantener conversaciones en espacios sobreestimulantes o adecuarse al interlocutor son algunas de las dificultades. Pero en el Asperger femenino también se diferencia del masculino. Igualada explica que «pensamientos como que las mujeres deben ser sociales han podido influenciar a un grupo determinado mediante mecanismos de imitación y modelado social, causando que la exigencia o el esperado en la comunicación social sea diferente para hombres y mujeres». Una presión social a nivel de género que hace aceptar ciertas estrategias y recursos de comunicación que suponen un esfuerzo en el intercambio de relaciones que pasa factura. De ahí que también necesitan más momentos de refugio en soledad en la intimidad de su casa, como hemos dicho anteriormente.

– Más comorbididad: por todo lo expuesto, el Asperger en femenino presenta más problemas asociados, especialmente en la adolescencia, etapa ya difícil de por sí. Así a menudo se acompaña de ansiedad y miedo o depresión (con tasas de más del 30%), o de trastornos alimentarios como la anorexia. «Los testimonios de mujeres con alto funcionamiento de Asperger nos han hecho ver que han sufrido en silencio una infradiagnosi o un diagnóstico basado en efectos secundarios como por ejemplo la depresión o el trastorno de ansiedad», confirma Igualada.

Retos de futuro para el Asperger femenino

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Foto: Irina Murza a Unsplash

Finalmente, queremos incidir, desde los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, en los principales retos que consideramos que afronta el Asperger en femenino:

– Pruebas diagnósticas personalizadas para las niñas, chicas y mujeres con el síndrome de Asperger, que permitan detectarlas, atenderlas y dotarlas del tratamiento necesario, especialmente para la inclusión en etapas como las de la educación primaria o soporte psicológico en la adolescencia.

– Necesidad de aumentar la investigación, y por consiguiente la formación y la difusión en este ámbito con el fin de entender las características de estas niñas / chicas / mujeres que permitan su detección precoz, minimizando así posibles situaciones de riesgo para su bienestar emocional.

– Proponer una lenguaje inclusivo que no etiquete en exceso y atienda más al concepto de neurodiversidad.

– Visibilización y difusión del síndrome de Asperger para «normalizar» las niñas, chicas y mujeres, integrarlas y dejar de lado el concepto de «raras» con el que a menudo se las tacha más que a sus homólogos masculinos, por su capacidad más elevada de adaptación de ellas y por lo tanto de pasar desapercibidas.

Más información:

Boorse, J., Cola, M., Plate, S., Yankowitz, L., Pandey, J., Schultz, R. T., & Parish-Morris, J. (2019). Linguistic markers of autism in girls: evidence of a “blended phenotype” during storytelling. Molecular autism10(1), 14.

Conlon, O., Volden, J., Smith, I. M., Duku, E., Zwaigenbaum, L., Waddell, C., … & Georgiades, S. (2019). Gender Differences in Pragmatic Communication in School-Aged Children with Autism Spectrum Disorder (ASD). Journal of autism and developmental disorders49(5), 1937-1948.

Rynkiewicz, A., Janas-Kozik, M., & Słopień, A. (2019). Girls and women with autism. Psychiatr Pol2, 1-16.

Simone, Rudy (2010). Aspergirls: Empowering Females with Asperger Syndrome. Jessica Kingsley Publishers Ltd

Autor / Autora
Editora y redactora de contenidos de los Estudios
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