Docencia y evaluación de las competencias transversales en educación superior

16 diciembre, 2020
competencias transversales educacion superior

Integración de las competencias transversales en el currículo de los programas

La educación superior tiene por finalidad preparar personas capaces de resolver con éxito demandas complejas, como las que habitualmente se encontrará en su vida profesional y también personal. Para poder hacerlo, el profesorado trabaja organizando el proceso educativo en competencias que facilitan a los estudiantes la adquisición de conocimientos, habilidades, actitudes y valores. Las competencias integran, por tanto, elementos cognitivos, prácticos y socioemocionales (European Commission, 2007).

Cuando definimos el currículo de un programa y determinamos las competencias que incluirá, hay que hacerlo de forma integrada, teniendo en cuenta tanto los elementos cognitivos, como las habilidades, las prácticas y los aspectos socioemocionales. Ahora bien, es cierto que determinadas competencias se focalizarán más o menos en cada uno de los aspectos mencionados. Por eso hay quien nombra las competencias focalizadas en ámbitos cognitivos y las de las habilidades (skills) como competencias hard y focalizadas en los ámbitos prácticos y socioemocionales como competencias generales, transversales o soft. Lo que pretendemos mostrar con este artículo es la importancia de la integración de todos los ámbitos competenciales mencionados de forma integrada en el currículo de los programas, y no de forma disgregada como competencias hard, por un lado y soft o transversales para otra.

Existe una visión tradicional de las competencias transversales que las sitúa como algo complementario, no integrado en la formación y opuesto a todo lo que es cognitivo (hard). Esta visión tradicional considera las competencias transversales únicamente como instrumentales, sin reconocer su valor por ejemplo socioemocional, por lo que considera que hay que abordar de forma complementaria, parte del currículum del programa. Esta es una visión que pensamos ya está superada por muchas universidades, como la UOC, y por las agencias que evalúan los programas, y que además, no se corresponde a la definición integrada de competencia expuesta al inicio.

Las competencias transversales contribuyen a la mejor inserción personal en el mercado laboral y en la sociedad, y su integración en el currículo de los programas facilita el cumplimiento de la misión educativa de la universidad

La OCDE se sitúa ya en este paradigma integrador de las competencias transversales (OECD, 2019) remarcando que hay que aprenderlas y enseñarlas integradas en el currículo del programa ya que contribuyen de forma importante aportando valor a los resultados de aprendizaje individuales (mejor empleo, salud, seguridad, participación ciudadana y política, red social, etc.) y sociales (productividad, ciudadanía, visión democrática, derechos humanos, cohesión social, equidad, ecología y sostenibilidad, etc.). En definitiva, las competencias transversales contribuyen a la mejor inserción personal en el mercado laboral y en la sociedad, y su integración en el currículo de los programas facilita el cumplimiento de la misión educativa de la universidad.

¿Qué incluyen las competencias transversales?

Existen múltiples categorizaciones de competencias transversales. Una de las más recientes es la desarrollada por el proyecto Skills for Employability, en el que participa la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario en Cataluña (AQU) que agrupa estas competencias en tres categorías:

  • Habilidades intelectuales: habilidades interdisciplinarias para combinar el conocimiento; habilidades para la resolución de problemas; creatividad; aprendizaje a partir de la experiencia.
  • Habilidades de autogestión: habilidades de planificación, de gestión del tiempo, de gestión del cambio; iniciativa; liderazgo.
  • Habilidades de comunicación oral y escrita: habilidades multiculturales, de creación de red, de negociación, de trabajo en equipo.

El proyecto Skill Up, coordinado desde los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, también desarrolló una taxonomía de competencias para la empleabilidad de los graduados universitarios, clasificando éstas en:

  • Cognitivas: pensamiento analítico, lengua extranjera, pensamiento creativo.
  • Metodológicas: aprender a aprender, orientación a resultados, resolución de problemas, toma de decisiones, habilidades digitales.
  • Sociales: comunicación, habilidades interpersonales, trabajo en equipo, habilidades interculturales, gestión de conflictos.

Estas competencias no pueden ser trabajadas de forma separada, hay que integrarlas en el programa y su currículum (Beard, Surendran, & Schwieger, 2008). Y para hacerlo hay que tenerlas presentes en la definición de los objetivos, de las actividades de aprendizaje, y de las dinámicas de evaluación de cada materia y programa.

Las metodologías docentes más participativas, colaborativas o de reflexión, por ejemplo, facilitarán de forma más apropiada la integración de las competencias transversales en el currículo.

Está claro que la inclusión de las competencias transversales en la educación superior conlleva, también, una reflexión sobre las metodologías docentes más adecuadas para facilitar su su trabajo y su logro (Hora, Benbow, & Smolarek, 2018). Repasando el listado anterior de habilidades a trabajar nos damos cuenta de que las metodologías docentes más participativas, colaborativas o de reflexión, por ejemplo, facilitarán de forma más apropiada la integración de las competencias transversales en el currículo.

Estrategias para la evaluación de las competencias transversales

La mejor estrategia para la evaluación de las competencias transversales en la educación superior es la de procurar la implicación del estudiante en todo su proceso de aprendizaje. Como hemos visto, las competencias transversales son una parte relevante del proceso de aprendizaje que permitirá al estudiante un mejor desarrollo en su vida profesional y social. Es por ello, que el proceso de evaluación debe procurar la implicación del estudiante para convertirlo en líder de su proceso formativo. ¿Cómo? Existen diferentes formas y todas deben ser coherentes con la integración curricular que hemos ido mencionando, es decir, deben estar relacionadas con los objetivos, las actividades y las metodologías docentes. A continuación mencionan algunas formas de implicar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y en su evaluación:

  • Actividades auténticas y contextualizadas. Preparar las actividades de aprendizaje y las de evaluación de forma contextualizada y cercanas a la realidad del estudiante. Cuanto más auténticas y contextualizadas, más se facilitará la implicación del estudiante.
  • Relación con los requerimientos sociales y de la empleabilidad. Hay que tener presente el futuro del estudiante y su desarrollo profesional. Por ello las actividades de aprendizaje y evaluación deben tener relación con la situación social y su evolución y dar respuesta a las habilidades de empleabilidad existentes en cada momento.
  • Aproximación comprensiva y crítica. El fomento del pensamiento crítico es una de las estrategias a tener en cuenta. El trabajo para la aproximación global y comprensiva de la realidad conlleva también una mejor implicación del estudiante.
  • Evaluación continua. El desarrollo de un sistema continuado de recogida de información, de medida de los aprendizajes, de las habilidades y de las actitudes, fomenta la percepción de liderazgo y de autogestión del aprendizaje en el estudiante.

Para asegurar la implicación del estudiante y para garantizar que la evaluación reconoce los logros esperados en las competencias transversales antes mencionadas, será necesario aplicar unas determinadas herramientas que faciliten la participación e implicación del estudiante y den la suficiente información para valorar su aprendizaje. Estos pueden ser algunos de los instrumentos de evaluación:

  • Portafolios
  • Rúbricas
  • Actividades de evaluación
  • Evaluación por pares
  • Dilemas éticos y culturales
  • Herramientas de observación
  • Análisis de datos

Estos instrumentos de evaluación necesitan de metodologías docentes activas, centradas en su desarrollo y mejora como estudiante. En los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación varios programas de grado y máster trabajan a partir del ABP (aprendizaje basado en proyectos) como metodología idónea para desarrollar y evaluar el logro de las competencias hard y soft de forma globalizada. En este post del blog relatábamos algunas experiencias de aplicación del ABP en algunos programas como son el grado de Logopedia, el máster universitario de Formación del Profesorat de Secundaria y el máster universitario de Psicopedagogía.

Para la evaluación de las competencias transversales una de las herramientas más valiosas de las que disponemos son las actividades que se desarrollan directamente en los entornos profesionales, como las prácticas curriculares, o los trabajos finales de grado o de máster. Ambas permiten el desarrollo de las competencias transversales y permiten su evaluación en contexto.

A modo de conclusión: decálogo a tener en cuenta a la hora de trabajar y evaluar las competencias transversales

  1. Las competencias transversales deben ser enseñadas y aprendidas de forma integrada con el resto de competencias cognitivas. No podemos separarlas ni tratarlas como complementarias o simplemente instrumentales.
  2. El contexto juega un papel importante en la docencia y en la evaluación de las competencias transversales. No podemos trabajar estas competencias en un entorno irreal y lejano de la realidad del estudiante.
  3. Las competencias transversales implicamos diferentes actores en el proceso de docencia: profesores, compañeros de aula, instituciones de práctica, empleadores, etc. Hay un diálogo real con estos diferentes actores para que estas competencias transversales sean realmente significativas.
  4. Pensar en obtener una medida precisa para la evaluación de las competencias transversal es imposible. Las competencias transversales se valoran, no se miden.
  5. La evaluación de las competencias transversales conlleva implementar estrategias de evaluación auténtica de los aprendizajes a partir de actividades relevantes y conectadas con el mundo profesional real.
  6. Podemos aprovechar la docencia de las competencias transversales para mejorar la didáctica y las metodologías de enseñanza y aprendizaje, facilitando modalidades activas, reflexivas y críticas.
  7. La utilización de metodologías activas, como el aprendizaje basado en proyectos (ABP), en el ámbito universitario se muestran efectivas en el desarrollo de las competencias transversales al activar diversas habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación, la toma de decisiones o la gestión de conflictos.
  8. El uso de la tecnología en educación puede ayudar en los procesos de docencia y evaluación de las competencias transversales, gracias a su potencial de comunicación multidireccional y de acceso a la información.
  9. Más allá de la acción individual como profesor, las competencias transversales son una buena herramienta para facilitar la colaboración institucional, entre instituciones educativas, con empresas y con la sociedad.
  10. El logro de competencias transversales no únicamente es provechoso para el desarrollo profesional y social, nos ayuda a desarrollarnos mejor personalmente y ser más felices.

Referencias

Beard, D., Surendran, K., & Schwieger, D. (2008). Integrating Soft Skills Assessment through University, College , and Programmatic Efforts at an AACSB Accredited Institution. Journal of Information Systems Education.

European Commission. (2007). Key Competencies for Lifelong Learning: European Reference Framework. European Commission.

Hora, M. T., Benbow, R. J., & Smolarek, B. B. (2018). Re-thinking Soft Skills and Student Employability: A New Paradigm for Undergraduate Education. Change: The Magazine of Higher Learning. https://doi.org/10.1080/00091383.2018.1540819

OECD. (2019). OECD Future of Education and Skills 2030: Conceptual Learning Framework. OECD Learning Compass 2030 Concept Notes.

 
Autor / Autora
Profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, investigadora en el eLearn Center e investigadora principal del proyecto Skill Up, coordinado por el grupo eTIC
Comentarios
Industriaict17 diciembre, 2020 a las 1:13 pm

El artículo correcto en el momento adecuado. Gracias.

Responder
Deja un comentario