La educación social en el siglo XXI: el compromiso social como profesión

29 enero, 2020

Este año en los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación celebramos una década del grado en Educación Social en la UOC. Desde que empezamos a caminar en la enseñanza virtual de estos estudios tan ligados al compromiso social, muchas cosas han cambiado: no sólo la sociedad, también lo ha hecho esta profesión, una evolución paralela a la transformación de la ciudadanía y al surgimiento de nuevas necesidades y retos. Miramos atrás para hacer un salto hacia adelante y apuntar en qué aspectos puede actuar la educación social en el siglo XXI:

El trabajo de educadora y educador social: una profesión siempre en construcción

Los inicios de la Educación Social en el ámbito universitario venían marcados por tres grandes áreas de áreas de acción social y educativa:

– La educación especializada: un área de cruce entre las políticas sociales y la atención a personas en dificultad social.

– La animación sociocultural: una segunda área que incorporaba la educación en el tiempo libre, los proyectos socioculturales y la participación comunitaria.

– La educación de adultos: si bien en los inicios se incluía la alfabetización de adultos en el campo de la educación social, ésta ha ido perdiendo presencia, pese a mantener relaciones directas con las anteriores àreas.

Hoy en día, las tareas y funciones de una educadora y un educador social siguen, por supuesto, contemplando las vías históricas de la profesión. No obstante, los cambios y casuísticas globales que se presentan en el siglo XXI, han ampliado, también, el campo de acción de la educación social.

Nuevo siglo, nuevos ámbitos en la educación social

Con los años 20 de este siglo ya quedan patentes los nuevos caminos que ofrece estudiar el grado en Educación Social y que amplían considerablemente los perfiles iniciales antes citados. Estas pueden ser algunas de las principales salidas profesionales de la educadora y el educador social:

– a ampliación de la noción de educación social más allá de su articulación con las problemáticas sociales supone encontrar maneras de incidir en nuevos itinerarios y propuestas culturales que supongan  acercar la cultura a la ciudadanía en general. Ya empezamos a encontrar educadores y educadoras sociales en el cruce entre arte y educación, en acciones en el espacio público y en la conexión entre culturas.

– En el campo de la salud en general, y en el de la salud mental en particular, existen
educadores y educadoras sociales que acompañan en procesos socioeducativos.

– Las nuevas perspectivas acerca del mundo laboral han acercado a la educación social a las formaciones y a la construcción de itinerarios sociolaborales.

– En los últimos tiempos existen movimientos importantes acerca de la incorporación del educador y educadora social en el ámbito escolar, procurando recorridos posibles de la infancia y la adolescencia escolarizada.

– Las propias dinámicas del siglo XXI que apuntalan una sociedad cambiante a ritmo intenso provocan posibilidades de acción socioeducativa: la violencia de género, el cohousing sénior, los movimientos sociales o en el soporte y formación para jóvenes, adultos o adolescentes sobre herramientas tecnológicas.

Estudiar Educación Social como compromiso social

Los ejes sobre los que se estructura el grado son amplios, complejos y actúan directamente y en profundidad en la sociedad y la ciudadanía. De esta manera permiten dar salida a la voluntad e interés propio a partir de un nuevo desarrollo profesional que parte directamente de tres ejes: el compromiso ético, el compromiso social y el compromiso pedagógico.

Dedicarse pues, a la educación social, es trasladar a una profesión la opción política de incidir y transformar la sociedad. En la UOC llevamos 10 años de experiencia formando a educadoras y educadores sociales, y vamos a continuar ofreciendo estudiar el grado en Educación Social centrados en los requerimientos de las próximas décadas del siglo XXI.

Autor / Autora
Editora y redactora de contenidos de los Estudios
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