Los retos educativos para el curso de la «nueva normalidad»

14 septiembre, 2020 retos educativos nueva normalidad Foto: Alexandra_Koch en Pixabay

El curso 2020/2021 marca un antes y un después en el mundo educativo. La irrupción de la Covid-19 en marzo pasado y el confinamiento con el que acabó el curso generó una serie de cuestiones y de problemáticas de cara al año escolar que ahora comenzamos, el primero dentro de la «nueva normalidad«, que bien puede que se alargue unos cuantos años más. En todo caso, ahora se plantean una serie de retos educativos que se alinean con las casuísticas que presenta la pandemia, pero que también van más allá de este curso y son reflexiones para instaurar un aprendizaje del siglo XXI que contemple una competencia digital y al mismo tiempo ayuden a una educación plena, inclusiva que no genere desigualdades sociales. Estos son los principales retos educativos para el curso escolar de la «nueva normalidad» que apuntamos desde los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación:

Preparémonos para la presencialidad intermitente

La pregunta que más resuena desde junio es si este nuevo curso será presencial o virtual, una dualidad que convivirá porque deberá adaptarse a la situación y evolución de la pandemia. Tal como comenta Albert Sangrà, experto en e-learning y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, director de la Cátedra UNESCO en Educación y Tecnología para el Cambio Social e investigador del grupo Edul@b, “la escuela abrirá el lunes y no cerrará. Esto nos dará una sensación de fingida normalidad. Pero cada vez que haya dos alumnos que den positivo en un grupo estable, ese grupo se confinará en casa. Un estudio de la Universidad de Granada nos cuenta que un grupo de 20 niños o niñas tiene contacto con 800 personas en dos días. Esto significa que el confinamiento de grupos estables no será un caso aislado. Nos conviene empezar a diseñar modelos de presencialidad discontinua que nos permitan cambiar de contextos (presencial-virtual) de manera fluida tantas veces como sea necesario. Un diseño del aprendizaje basado en actividades o proyectos, con actividades que puedan ser reversibles cuando cambiamos de contexto, y un conjunto amplio de mecanismos de evaluación continua, que nos permitan disponer de la información respecto de los estudiantes desde muchas fuentes, presenciales y virtuales, son los elementos clave que deben conformar estos nuevos modelos de presencialidad discontinua, que son una evolución de los tradicionales modelos blended o mixtos”. Este es pues uno de los grandes retos educativos para el primer curso de la «nueva normalidad«

Escuelas que vuelvan a ser una escuela para todos

Para Llorenç Andreu, director del màster en Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje e investigador del grupo GRECIL, el nuevo curso debe recuperar la inclusión de todo el alumnado en la escuela: «La situación de pandemia sobrevenida obligó a hacer muchos cambios a docentes, familias y niños. Se virtualizar algunas clases, se trabajaron tareas en casa con la ayuda de los familiares y se pudo terminar el curso. Ahora bien, los niños y niñas con dificultades y trastornos de aprendizaje quedaron mayoritariamente sin el apoyo específico que recibían en la escuela con normalidad. Esto, junto con la situación de confinamiento, generó que estos niños no pudieran avanzar en sus aprendizajes y el desarrollo como habrían podido». Es fundamental, pues, que la escuela recupere el talante inclusivo y que, sea cual sea la situación de aprendizaje, el alumnado con dificultades no quede atrás.

Nuevos aprendizajes a implementar

La situación vivida con la irrupción de la Covid-19 y sobre todo a partir del confinamiento ha generado muchos más aprendizajes: vinculados al uso de la tecnología, la gestión de las emociones, a las relaciones familiares, etc. que ahora hay que saber aprovechar. Para Anna Espasa, directora del máster en Psicopedagogía e investigadora del grupo Feed2Learn, en este curso «el reto educativo más importante que se plantea desde la psicopedagogía y la orientación para el nuevo curso es el de asesorar a la comunidad educativa en implementar los aprendizajes que se han extraído de los primeros meses de pandemia y sobre todo después pasar por un confinamiento largo. Después de esta experiencia, no sería lógico volver a las escuelas y hacer lo mismo que se hacía antes (pero ahora con mascarilla y grupos estables). El reto para los profesionales de la psicopedagogía y la orientación es identificar estos aprendizajes y acompañar y asesorar a toda la comunidad educativa (sobre todo al profesorado en general, pero también a alumnado y por supuesto las familias) para ser capaces de implementar estos aprendizajes traduciéndolos en mejoras y haciendo avanzar, así, el mundo de la educación. «

Una escuela que haga frente a la desigualdad social

El último trimestre del curso pasado, en la continuidad escolar durante la situación de confinamiento, se habló mucho de cuestiones tales como la brecha digital, las diferencias de recursos o las situaciones familiares y personales varias de las que partía el alumnado y cómo estas marcaban el aprendizaje a distancia que se hizo. Para Jordi Solé Blanch, director del grado en Educación Social e investigador del grupo LES, el reto que debe plantearse es «preguntarse por el sentido de la escuela y qué es lo que hace que esta institución exista y valga la pena defenderla si queremos combatir la desigualdad social. Se trata de ver cómo hacemos frente a la desigualdad de condiciones que experimentan las familias, el alumnado y los centros educativos para iniciar un curso incierto que amenaza con confinamientos selectivos y con interrupciones permanentes de la actividad escolar». Tener presentes estos aspectos son básicos para que el curso 2020-2021 no ensanche las desigualdades educativas y sociales.

Liderazgo desde los centros educativos

Es evidente que el papel de los centros educativos es fundamental en este primer curso de la «nueva normalidad«, y que conforma uno de los principales retos educativos en tanto que habrá que ir adaptándose a las variaciones de la situación de la pandemia que se vayan presentando. En esta línea, Josep Maria Duart, director del postgrado en Liderazgo y Dirección de Centros Educativos, menciona dos aspectos clave: «en cuanto a los directores y directoras de centro, hay que hacer un correcto plan de contingencia y, mucho más importante, tener un muy buen sistema de comunicación con la comunidad educativa para poder interactuar con rapidez en caso de que se produzcan problemas, y sin generar alarmas innecesarias.»

Gestión del espacio de aprendizaje con medidas de higiene y distanciamiento físico

Finalmente, una de las dudas que más generan en este regreso de curso es cómo gestionar las medidas de higiene y distanciamiento físico con los espacios de aprendizaje y metodologías activas. Para Guillermo Bautista, director del máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas, y director del proyecto Smart Classroomhay que repensar los espacios de aprendizaje del siglo XXI en clave pedagógica: «el bienestar del alumnado es un factor clave para el aprendizaje. La situación actual parece que nos hace sólo pensar en unos espacios direccionados hacia los docentes y la pizarra y esta no es la mejor forma de aprender, esto nos lo dice la ciencia. La personalización, la colaboración, la flexibilidad, los grupos estables, etc., requieren repensar muy seriamente el espacio educativo y la arquitectura escolar. Hace mucho tiempo que hace falta esa mirada y reflexión, el virus no debe ser la excusa, pero este debe ser el momento.»

Autor / Autora
Editora y redactora de contenidos de los Estudios
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