La comunicación con la comunidad educativa en tiempos de pandemia: un reto y una necesidad

20 mayo, 2021
Comunicació amb la comunitat educativa

Teresa Romeu reflexiona sobre el segundo webinar del ciclo sobre Liderazgo educativo en tiempos de pandemia, organizado en el marco del posgrado de la UOC en Liderazgo y Dirección de Centros Educativos en colaboración con el Fórum Europeo de Administradores de la Educación de Cataluña (FEAEC).

La relación familia-escuela siempre ha sido y es un pilar básico para garantizar la coherencia de todas y cada una de las acciones que suceden en el centro educativo y todo lo que se aprende en él. Los vínculos entre los actores que conforman la comunidad educativa (familias, docentes, alumnado, personal de administración y servicios, etc.) son un factor clave para que se dé una buena comunicación, y para que esta sea el canal que vehicule la relación.

Por este motivo, los espacios de relación e interacción entre la comunidad educativa son imprescindibles y del todo necesarios. Si estos espacios no están bien formados y consolidados, las informaciones que se vehiculan a través de ellos pueden disipar en vez de clarificar el mensaje que se quiere transmitir.

National Cancer Institute (Unsplash)

Así pues, son muchas las actividades que se desarrollan durante el curso, y no siempre tienen la difusión que merecen. Por eso, el centro debe favorecer la participación y la relación con la familia. La familia debe ser una prolongación de la escuela y, a la vez, la escuela debe ser una prolongación de la familia. Para facilitar esta participación y relación, el papel del centro es esencial: debe facilitar que las familias formen parte del trabajo conjunto de las actividades escolares y proporcionar canales de comunicación ágiles. Esto quiere decir que el profesorado, el alumnado y las familias tienen que mostrar una actitud abierta, cercana, dialogante y constructiva, que busque en cada momento aquellos canales más efectivos de comunicación y de relación para favorecer su participación. Es muy necesario encontrar espacios en los que intercambiar ideas, debatir temas de interés y compartir experiencias. Sobre todo, debe hacerse sin prisas, para que las angustias y las preocupaciones puedan fluir tranquilamente.

Los espacios de relación e interacción entre la comunidad educativa son imprescindibles

Para poder definir y sistematizar el proceso de comunicación en el centro educativo, necesitamos organizar la comunicación interna y la externa. La comunicación interna es aquella que sucede dentro del centro educativo, y lo hace de forma multidireccional: de forma ascendente, descendente y transversal entre todas las personas que hay en un centro educativo —con sus distintos roles y funciones—. Es necesario que la información llegue a todas partes para evitar confusiones. Dentro de la comunicación interna podemos encontrar distintas tipologías de comunicación: entre el profesorado, entre el profesorado y el alumnado, entre el alumnado, entre la dirección, profesorado, alumnado, familias, ayuntamiento y personal de administración y servicios (PAS).

Por otro lado, la comunicación externa es la que se dirige al exterior del centro y, por lo tanto, la que influye en la imagen que se crea del centro. Por esta razón, es importante hacer una buena gestión de ella. Para ello, hay que tener en cuenta la importancia de la comunicación con las familias, desde la página web del centro, que actúa como canal informativo, hasta las herramientas externas del centro para la comunicación con las familias sobre el seguimiento y asistencia del alumnado, los menús, los pagos, etc.

Así pues, el gran reto de los centros educativos es conseguir que la información fluya correctamente, con rapidez y riqueza, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, de derecha a izquierda y viceversa. Para que sea así, es muy importante entender que la información es como el oxígeno: necesita fluir de un lado a otro porque cuando deja de hacerlo puede provocar un colapso. Vivimos esta situación de colapso los primeros días de la pandemia, en algunos centros con más intensidad que en otros.

La situación de la pandemia ha evidenciado la necesidad de modificar la forma en la que nos habíamos comunicado hasta ahora, no solo con nuestros alumnos, sino con las familias y entre los docentes. Lo primero que el profesorado tuvo que abordar fue el medio de comunicación prioritario ante el cierre de los centros. Desde los equipos directivos, cada centro escogió el canal que venía utilizando habitualmente: correo electrónico, Meet, blog, grupos de Whatsapp… Una vez tomada esta decisión, el siguiente paso fue establecer una comunicación con aquellas familias que no disponían de Internet o de ordenador en sus hogares. Los ayuntamientos desempeñaron un papel determinante para facilitar la conectividad y el uso de portátiles. También fue importante la labor de los centros de recursos pedagógicos (CRP), los equipos de asesoramiento y orientación pedagógica (EAP) y otras entidades externas al centro, que facilitaron que la comunicación no desapareciera.

La situación de la pandemia ha evidenciado la necesidad de modificar la forma en la que nos habíamos comunicado hasta ahora

Indudablemente, hemos visto que las tecnologías de la información y la comunicación permiten mantener el contacto con los demás, con más o menos intensidad y usando aquellas herramientas y canales disponibles. Sin leer ni la letra pequeña ni las instrucciones, integramos en nuestras vidas una multiplicidad de herramientas comunicativas que nos permitieron establecer puentes de diálogo entre los diferentes actores de la comunidad educativa para poder realizar videoconferencias o videollamadas preferentemente con el alumnado para mantener la interacción comunicativa. Todo lo que hemos aprendido para comunicarnos digitalmente no debe desaprovecharse, y hay que seguir alimentando ese conocimiento buscando un equilibrio entre lo presencial y lo virtual.

Alexander Dummer (Unsplash)

La pandemia ya la hemos superado. En un futuro, podremos encontrarnos en nuevas situaciones críticas, pero toda la comunidad educativa ha aprendido la lección. Uno de los aprendizajes es que la comunicación digital facilita y amplía que las interacciones se produzcan en todas las direcciones, y en ese sentido todo el mundo sale ganando. No podemos olvidar que las instituciones educativas siempre tienen que transmitir y difundir su labor educativa, comunicar aquello que es verdaderamente importante y expresar lo que se tiene que comunicar de la mejor forma posible.

También se ha puesto de manifiesto la importancia de la comunicación síncrona frente a la asíncrona. La pandemia nos ha demostrado que hay que aprender a trabajar asíncronamente para sacar todo el potencial que tiene esta modalidad.

En definitiva, la realidad vivida con la Covid-19 ha acelerado la necesidad de que los centros educativos estén dotados de los protocolos y medidas de seguridad adecuadas para afrontar situaciones críticas como las que pasamos, y en esto la comunicación tiene un papel relevante porque es el medio para articular todas estas informaciones. Todos los procedimientos de actuación que se han ido señalando deberían estar presentes y quedar integrados dentro del plan de comunicación y contingencia del centro. Esto se contempla desde el Departament d’Educació, y concretamente en el Plan de educación digital de Cataluña hay un apartado donde se recoge la estrategia comunicativa de los centros. Entre otras cosas, se dan consejos para una buena comunicación: empatía, brevedad y precisión, accesibilidad, uso no sexista de la lengua, uso de imágenes, propiedad intelectual y autoría, Telegram, suscripción de correo electrónico y redes sociales.

De todo lo que se ha vivido se evidencia que el nuevo formato de la comunicación en los centros educativos cada vez tiende a ser menos textual y más oral, y especialmente visual. Hay que ser más sintéticos, visuales, claros y directos en los discursos y relatos. Por eso, la comunicación con la comunidad educativa es un reto y una necesidad para los docentes del siglo XXI.

Autor / Autora
Profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación. Inestigadora del grupo Edul@b
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